•  

    Y todo empieza. Y nada termina. 

    Y empezar no es comenzar. Siempre estuvo. 

    Y empezar no es comenzar. Siempre estuvo, y ahora se manifiesta.

    Transcurren los haceres como si fueran propios –de propiedad-. 

    Transcurren los proyectos... como si fueran logros.

    Transcurren las tenencias, como si fueran… obligadas, ¡necesarias!

    Transcurren las ganancias... como el logro de lo personal. El ego se acrecienta y se aplaude. Y a nadie tiene en cuenta.

    Y si el ser se acomoda en sus tendencias, en sus tendencias de asegurarse, apropiarse, garantizarse... si en ello basa su presencia, en permanente alerta y alarma ha de estar. Porque ese proceso no es... no es ciclo vital, es distorsión de recursos, perturbación de referencias. Y, en consecuencia, habrá de estar en alarma para cuidar sus logros, sus pertenencias, sus sapiencias, no vaya a ser que alguien las desee y se las quite, o las secuestre. 

    Así no hay descanso ni sosiego. Hay permanente preocupación. Hay miradas de recelo. Hay acechos. 

    Y la piel de cordero se reproduce para cubrir a los lobos. Aparecen las justificaciones, los silencios, los ocultamientos y las verdades a medias. 

    Sí. Todo esto es... –casi todo- conocido. Y podría ser una redundancia el recordarlo, el actualizarlo. Pero es que todo esto progresa, se expande, se incrementa. 

    Y el vivir de acuerdo a los dictámenes de la Providencia se hace cada vez más difícil. 

    Las tendencias rodean, impiden, critican...; asedian a lo virtuoso. Lo tachan de inútil, pobre, antiguo... 

    Además de insultos de “ocurrencias”. 

    No está avalado por la ciencia, el orar. 

    No tiene base científica, lo Providencial. 

    La vida es una cuadricula, ¡y ya! 

    Cualquier planteamiento sin cuadrado y esquinas es inapropiado, inadecuado para el tiempo actual. 

    Y, además, la expansión de la alarma en busca de seguridad se extiende y contagia. 

    Y hace que el creyente dude. 

    Y hace que la fe se discuta. E incluso, “disputas de fe”. 

    Y se llega a arrogancias de preguntar: “¿Dónde estaba el Misterio Creador, cuando los dramas...?”. Como cuando 800.000 en Ruanda, de Hutus y Tutsis, morían a machetazos. “¿Dónde estaba?”.

    Y nos preguntamos también: “¿Dónde estaban los que pudieron impedir, ¡radicalmente!, esa masacre de la que se cumplen 30 años?”. Por ejemplo.

    ¡Claro! Es África. Es…. ¡bah!

    ¿Dónde estaba? Ahí. Ahí estaba. Para mostrar la ignominia de la que es capaz el ser, cuando se ofusca en sus radicalismos, en sus absolutismos, en sus nacionalismos. Cuando se ensimisma en poseedor de la verdad y ¡la vida! Sí. Ahí estaba. 

    Nuestra génesis misteriosa y nuestra providencia permanente parecen no escatimar recursos evidentes

    Decía Lao Tsé: “El Cielo trata a los hombres como a perros de paja”. No quería, con ello, despreciar nuestra permanencia, pero sí evidenciar nuestras conductas de desgracia.

    Y si somos capaces de ver más allá del momento, más allá del drama... y del terror y del horror, veremos que poco a poco se fue fraguando, se fue gestando, promoviendo y desarrollando. 

    Y entonces veremos cómo había oportunidades de virtud, había momentos de claridad, había opciones de cambiar. Pero –¡pero!- se mostraron más evidentes las potencias de aniquilar, como respuesta y como remedio... para aquilatar, para armonizar, para equilibrar. 

    Y así se fueron desarrollando racismos: “¡Acabemos con los microbios!”. “¡Terminemos con los abrojos!”. “Que no entorpezcan la mirada, los árboles”. “Que no nos agobien las aguas”. “¡Hay que abolir la oscuridad! Pongamos más luz”. “Adueñémonos de los ritmos naturales, los ritmos antiguos, ¡indeseables! Aspiremos al futuro con los logros de nuestros ahíncos personales”.

    Y en ese sentido marcha la especie: limpiándose de parásitos, sin reconocer que está parasitada. 

    Aislándose en sus recursos, sin darse cuenta de que, los que tiene como propios, son de todos. 

    Y es así que si en presente, ¡en activo!, nos ejercitamos ante la situación hacia donde nos quieren llevar, y sabemos adaptarnos y acoplarnos en las tendencias, con la clara idea del aliento espiritual, sin vergüenza, sin minusvalía, con la gallardía que da el saberse habitante de la infinitud...

    Aceptamos como válidos los razonamientos, bajo criterios y referencias llamadas “verdades” que, como se ve en el transcurso, muchas resultan ser equivocadas, falsas. 

    Igual pasa con las lógicas y las costumbres. 

    Todo es renovable, revisable, replanteable. Y es así como evitamos que los dogmas se establezcan, que las rigideces se impongan y que, en consecuencia, la fuerza, el poder y la ganancia no sean los motores de nuestra presencia. 

    Y simultáneamente –sí- sentimos esa... ¿sensación?, ¿emoción?, ¿afecto?, ¿atracción? No es como un número que se suma a otro y da... No es una ecuación. No es una causa y efecto. Es algo más complejo, in... in… 

    Sí. No nos podemos quedar con el “in” como algo interno, pero sí es algo que no dominamos. Que pareciera que fueran sensaciones de otra dimensión. 

    Tratamos de entender por qué nos atrae esto o aquello, por qué nos gusta más este alimento o el otro, y entramos en la laguna de la ignorancia.

    Los sentidos nos dan información del entorno; mas, al constituirse en sentires, nos dan información providencial, la cual debemos procesar, porque ella está entremezclada entre las informaciones interesadas

    De ahí que muchos sentires sean falsos, equivocados, inadecuados.

    Sí. El afán protagonista, el afán personalista, ayudado por el entorno, va creando sensaciones que no son providenciales, que no son emanaciones de lo Invisible, sino que son arquitecturas... ¡aparentes! 

    Sí. El ser, en su racionalismo costumbrista, absolutista y racista, ha ido creando criterios de belleza, de armonía, de… “verdades” –en definitiva-, y ha gestado afectos, atracciones, ¡quereres!, posesiones… que pueden parecer o tintinear como “amores”, pero que luego, cuando transcurren, se disuelven pronto en la disputa, en la incongruencia, en... 

    En definitiva, en la competencia por el mando y el poder. No eran amores. No eran instancias providenciales. 

    Eran manipulaciones de los quereres y sentires; o, mejor dicho: de los quereres que se hicieron pasar por sentires, para dominar y controlar. 

    De nuevo la imagen de sentirse “Creador”, “Dios”…

    Sí. Sí. También es época de senti-mientos, de sentires misteriosos... y de sentires falsos. Falsos, de mentira, que son arrogancias de logros, que son petulancias de dominios. 

    Y he aquí que, entonces, el ser se encuentra entre el radicalismo absolutista de una vida cuadrada, que gesta ilusiones, fantasías y querencias... que tratan de suplir a la Providencia, que tratan de crear... y hacernos creyentes de lo que realmente no es Creación, sino que es una burda imitación aparente.

    Como si fuera una fractura, el ser se encuentra realmente inmovilizado por dos tablones: lo racional, lógico y entendible, y lo emocional, manipulable y controlable. 

    Y el aquietamiento; el aquietamiento de su fractura, dependiendo del Misterio. Porque ninguna de las dos potencias consigue resolver. Aquieta. Nos lleva al aquietamiento. Y desde él, a una serena indiferencia que nos permita percibir el sentir transcendente: ese amar indisoluble; sin pertenencias.

    No preciso tener ni poseer. Mi ser y estar se autoproclaman en la referencia de una Creación permanente, insondable, pero evidente.

    ***

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  •  

    And everything begins. And nothing ends.

    And starting is not to commence. It was always there.

    And starting is not to commence. It always was, and now it manifests itself.

    Things happen as if they were our own –as property-.

    Projects go by... as if they were achievements.

    Tenures go by, as if they were… obligatory, necessary!

    Profits go by... like personal achievement. The ego increases and is applauded. And no one is taken into account.

    And if the being accommodates itself in its tendencies, its tendencies to secure, appropriate, guarantee itself... if its presence is based on this, it must be permanently alert and alarmed. Because that process is not... it is not a vital cycle, it is a distortion of resources, a disturbance of references. And, consequently one will have to be on the alert to protect one’s achievements, one’s belongings, one’s knowledge, lest someone wants them and takes them away, or kidnaps them.

    Thus, there is no rest or peace. There is permanent concern. There are suspicious glances. There is stalking.

    And sheepskins are used to cover wolves. Justifications, silences, concealments and half- truths appear.

    Yes. All this is... –almost all- known. And it could be redundancy to remember it, to update it. But all this progresses, expands, increases.

    And living according to the dictates of Providence becomes increasingly difficult.

    Tendencies surround, prevent, criticize...; they besiege the virtuous. They call it useless, poor, old fashioned...

    As well as insults to “occurrences”.

    Praying is not supported by science.

    It has no scientific basis, the Providential.

    Life is a grid, and that's it!

    Any approach without squares and corners is inappropriate, inadequate for the current time.

    And, furthermore, the expansion of the alarm in search of security spreads and is contagious.

    And it causes the believer to doubt.

    And it makes faith debated. And even, “disputes of faith”.

    And it comes to the arrogance of asking: “Where was the Creative Mystery, when the dramas...?” Like when 800,000 in Rwanda, Hutus and Tutsis, hacked to death with machetes. "Where was it?".

    And we also ask ourselves: “Where were those who could radically prevent that massacre that has been going on for 30 years?” For example.

    Of course! It's Africa. It’s…. Bah!

    Where was it? There. It was there. To show the ignominy of which beings are capable, when they become blinded by their radicalisms, their absolutisms, their nationalisms. When they become the absorbed possessor of truth and life! Yes. There it was.

    Our mysterious genesis and our permanent providence seem to spare no obvious resources.

    Lao Tzu said: “Heaven treats men like straw dogs”. He did not want, with this, to despise our permanence, but to highlight our misfortunate behaviours.

    And if we are able to see beyond the moment, beyond the drama... and the terror and the horror, we will see that little by little it was being forged, it was brewing, promoting and developing.

    And then we will see how there were opportunities for virtue, there were moments of clarity, there were options to change. But -but!- powers of annihilation were more evident, as a response and as a remedy... to assess, to harmonize, to balance.

    And so, racism developed: “Let's wipe out microbes!”. “Let's put an end to the thistles!”. “Don't let the trees obstruct our gaze”. “Don’t let the waters overwhelm us”. “Let’s abolish the darkness! Let's put more light". “Let’s take over the natural rhythms, the ancient rhythms, undesirable! Let’s aspire to the future with the achievements of our personal efforts”.

    And that is the way the species is going: cleansing itself of parasites, without recognizing that it is parasitic.

    Isolating itself in its resources, without realizing that those it has as its own belong to everyone.

    And so it is that if in the present, actively!, we exercise ourselves in the face of the situation where they want to take us, and we know how to adapt and to integrate to the trends, with the clear idea of spiritual encouragement, without shame, without handicap, with gallantry that comes from knowing that you are an inhabitant of infinity...

    We accept the reasoning as valid, under criteria and references called “truths” which, as we see in the course of it, many turn out to be wrong, false.

    The same thing happens with logic and customs.

    Everything is renewable, reviewable, re-thinkable. And this is how we prevent dogmas from being established, rigidities from being imposed and, consequently, strength, power and profit from being the drivers of our presence.

    And simultaneously -yes- we feel that... sensation? emotion? affection? attraction? It's not like one number that adds to another and gives... It's not an equation. It is not a cause and effect. It's something more complex, in... in...

    Yes. We cannot keep the “in” as something internal, but it is something that we do not master. It seems like they were sensations from another dimension.

    We try to understand why we are attracted to this or that, why we like this or that food more, and we enter the lagoon of ignorance.

    The senses give us information about the environment; but, when they become feelings, they give us providential information, which we must process, because it is intermingled among the interested information.

    Hence many feelings are false, wrong, inadequate.

    Yes. The eagerness for being protagonist, the personalist eagerness, helped by the environment, creates sensations that are not providential, that are not emanations of the Invisible, but are apparent... architectures! 

    Yes. The being, in its customary, absolutist and racist rationalism, has been creating criteria of beauty, of harmony, of... "truths" -in short-, and has created affections, attractions, wants!, possessions... that may seem or jingle like “loves”, but then, when they pass, they quickly dissolve in dispute, in incongruity, in...

    In short, in the competition for command and power. They were not loves. They were not providential instances.

    They were manipulations of wants and feelings; or, rather: of the wants that posed as feelings, to dominate and control.

    Again the image of feeling “Creator”, “God”…

    Yes. Yes. It is also a time of feelings, of mysterious feelings... and of false feelings. Falsities, lies, which are the arrogance of achievements, which are the petulance of dominion.

    And lo and behold here, the being is found between absolutist radicalism of a square life, which creates illusions, fantasies and desires... that try to replace Providence, that try to create... and make us believers in what is not really Creation, but is a crude apparent imitation.

    As if it were a fracture, the being is really immobilized by two planks: the rational, logical and understandable, and the emotional, manipulable and controllable.

    And the stilling; the stilling of the fracture, depending on the Mystery. Because neither of the two powers manage to resolve. It stills. It leads us to stillness. And from it, to a serene indifference that allows us to perceive the transcendent feeling: that indissoluble love; without belongings.

    I don't need to have or possess. My being and way to be proclaim themselves in the reference of a permanent, unfathomable, but evident Creation.

    ***

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  •  

    Los sonidos chirriantes de... la guerra, se hacen progresivamente cada vez más llamativos, incitantes, justicieros. 

    La humanidad –en idea global- parece estar... cansada de un recorrido de fracasos. 

    Y pudiera ser que, en base a ese acúmulo de distorsiones, corrupciones, maltratos, competencias, exigencias, racismos, pre-juicios..., como consecuencia de todo ello, se estuviera gestando una destrucción de todo ese deterioro. 

    Parecería una contradicción. Sí, porque ese sonido chirriante de guerra destruiría más. Sí. Cierto... Destruiría más y más. 

    Pero ese es un mecanismo que la humanidad ha empleado –y no necesariamente tiene que ser así ahora-... que ha empleado en los momentos de deterioro: acabar con el deterioro. Y acabar con ello significa destruirlo. 

    En ese caso, hasta podría decirse que no es tan mala la guerra. 

    Después parecen surgir –como así ocurre- reconstrucciones, entusiasmos, novedades... 

    Casi se podría decir que es cíclico. 

    Aunque bajo la óptica del Sentido Orante, en la evolución de la conciencia, no hemos culminado nuestra proyección. En consecuencia, las repeticiones son aparentes. No son iguales. Pero sí que los mecanismos generales son parecidos. 

    Esto conlleva un equivalente personal. Sí. Porque esas chirriantes y sonoras perspectivas guerreras se han hecho en base a... aglomerados personales. 

    En consecuencia, la Llamada Orante nos advierte... sobre qué posición se corresponde –en el estar, en el convivir, en el hacer, en el buscar-, para no caer en esa tentadora destrucción... para surgir como el ave fénix en una innovación. 

    Ya, es fácil darse cuenta de la progresiva, fácil... destrucción y deterioro. Y según avanza el modo de estar, el estilo de vida, se hace más fácil. Y se hace más difícil lo virtuoso, lo cuidadoso, lo claro, lo exquisito.

    Claro, la oferta social, cultural, ambiental, es la fricción, la controversia, la competencia, la ganancia, la seguridad... 

    Poderosa. Muy poderosa. 

    Y no se trata de combatirla. Sería un grave error. 

    Se trata de posicionarse de otra manera; de otra manera que se corresponda con... nuestra naturaleza, esa que no acabamos aún de conocer cuál es. Y ni nos conocemos, ni conocemos. 

    Pero todo parecería indicar, desde esta otra visual, que sí, somos seres sociales... que actuamos en comunión, que producimos acciones para salvaguardar nuestra permanencia. 

    Que ante necesidades globales somos solidarios, somos partidarios de... ayudar. 

    También somos seres sensibles, que nos emocionamos, nos atraemos... 

    También podría decirse que somos cuidadosos con lo débil, lo pequeño, lo necesitado... 

    También podría decirse que somos dados a imaginar, fantasear...; a sentirnos, en alguna medida, en eso que llamamos “Universo”.

    Y así podríamos añadir algunas pequeñas cosas más, que no actúan de forma constante y continua, sino de forma intermitente. 

    Y con ese bagaje –e insisto, algunos más detalles-, probablemente se puedan desarrollar, establecer –y de hecho se intenta- otras formas de estar, de promover, de hacernos notar, en nosotros mismos y en el entorno, que no es preciso, obligado, sistémico y cíclico el caer en la ignominia del chirriar de la guerra, para purificar el deterioro... y volver a empezar una nueva era. 

    Y cierto es que siempre han aparecido pequeños núcleos de consciencia, de estar, de hacer, que, sin desafiar a las contiendas, desarrollaban lo mejor de las consciencias, en su amparo, en su cuido, en su calma, en su entrega. 

    Pequeñas posiciones de consciencia que preservaban y preservan algunas condiciones de la naturaleza del ser, que no entran en los ritmos de la pureza guerrera, de la purificación del chirriar de los cañones o la violencia establecida. 

    Seguramente, por místicas experiencias, la historia de la humanidad nos muestra que el Misterio Creador, simultáneamente, en la infinitud de todo lo creado, se muestra en las infinitas vías de posibilidades y en los elementos que las van a desarrollar –como cada uno de los seres-. Nos puede resultar fantástico o ilusorio o imaginario, pero hasta ahora es la mejor versión que se ha traslucido, de la mística del Misterio Creador.

    Y es por ello que nos corresponde, en la vía de la sanación, posicionarnos. Posicionarnos en dimensiones muy diferentes a las que se imponen diariamente, teniendo especial, muy especial cuidado de no crear fricción, de no producir enfrentamiento, de no defenderse sino reafirmarse. 

    El avance progresivo, en cada ocasión en la que el ser tenga la posibilidad de aclarar, mostrar, descubrir, aprender, escuchar, proponer, sugerir, debe ser prontamente participativo. 

    La espera es una virtud, pero el desespero es una catástrofe. 

    En consecuencia, el saber esperar... descubre con facilidad los momentos y las oportunidades para saber que ha llegado la ocasión, saber que se encuentra ante una opción. 

    Y si, aún sabiéndolo, no se ejercita, entrará en el desespero.

    ***

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  •  

    The screeching sounds of... war become progressively more striking, inciting, righteous.

    Humanity -in general terms- seems to be... tired of a series of failures.

    And it could be that, based on this accumulation of distortions, corruptions, mistreatment, competitions, demands, racism, pre-judgments..., as a consequence of all this, a destruction of all that deterioration is brewing.

    It would seem a contradiction. Yes, because that screeching sound of war would destroy more. Yes. True... It would destroy more and more.

    But that is a mechanism that humanity has used -and it does not necessarily have to be that way now-... that it has used in moments of deterioration: ending the deterioration. And ending it means destroying it.

    In that case, one could even say that war is not so bad.

    After –as it happens- reconstructions, enthusiasms, novelties seem to arise...

    You could almost say that it is cyclical.

    Although from the perspective of the Prayerful Sense, in the evolution of consciousness, we have not completed our projection. Consequently, repetitions are apparent. They are not the same. But the general mechanisms are similar.

    This carries a personal equivalent. Yes. Because those screeching warlike perspectives have been made based on... personal agglomerations.

    Consequently, the Prayer Call warns us... about what position corresponds -in being, in living together, in doing, in seeking-, in order not to fall into that tempting destruction... to emerge like the phoenix in an innovation.

    Already, it is easy to realize the progressive, easy... destruction and deterioration. And as the way of living, the lifestyle, progresses, it becomes easier. And what is virtuous, what is careful, what is clear, what is exquisite becomes more difficult.

    Of course, the social, cultural, environmental offer is friction, controversy, competition, profit, security...

    Powerful. Very powerful.

    And it's not about fighting it. It would be a serious mistake.

    It's about positioning ourselves in a different way; in another way that corresponds to... our nature, that which we have not yet fully known what it is. And we neither know ourselves, nor anything.

    But everything would seem to indicate, from this other perspective, that yes, we are social beings... that we act in communion, that we produce actions to safeguard our permanence.

    That in the face of global needs we are supportive, we are in favour of... helping.

    We are also sensitive beings, we are moved, we attract each other...

    It could also be said that we are careful with the weak, the small, the needy...

    It could also be said that we are given to imagining, fantasizing...; to feel, to some extent, in what we call “Universe”.

    And so, we could add some more little things, which do not act constantly and continuously, but intermittently.

    And with that baggage -and I insist, some more details-, we can probably develop, establish -and in fact we try- other ways of being, of promoting, of making ourselves noticed, in ourselves and in the environment, that it is not necessary, obligatory, systemic or cyclical to fall into the ignominy of the screeching of war, to purify the deterioration... and begin a new era again.

    And it is true that small nuclei of consciousness, of being, of doing, have always appeared that, without challenging the conflicts, developed the best of consciousness, in their protection, in their care, in their calm, in their dedication.

    Small positions of consciousness that preserved and preserve some conditions of the nature of being, that do not enter into the rhythms of warrior purity, of the purification of the screeching of cannons or established violence.

    Surely, through mystical experiences, the history of humanity shows us that the Creative Mystery, simultaneously, in the infinity of everything created, is shown in the infinite ways of possibilities and in the elements that are going to develop them –like each and every being-. It may seem fantastic or illusory or imaginary to us, but so far it is the best version that has been revealed, of the mystique of the Creative Mystery.

    And that is why it is up to us, on the path to healing, to position ourselves. Position ourselves in dimensions very different from those that are imposed daily, taking special, very special care not to create friction, not to produce confrontation, not to defend ourselves but to reaffirm ourselves.

    The progressive advance, on every occasion in which the being has the possibility of clarifying, showing, discovering, learning, listening, proposing, suggesting, must be promptly participatory.

    Waiting is a virtue, but despair is a catastrophe.

    Consequently, knowing how to wait... easily discovers the moments and opportunities to know that the occasion has arrived, to know that you are faced with a choice. 

    And if, even knowing it, one does not exercise it, will enter into despair.

    ***

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  •  

    Y transcurren aconteceres de... dramas, tragedias y horrores que se mantienen, o que ocasionalmente aparecen como muestras de creencias, como muestras de dogmatismos, como muestras de filiación a... ¡a lo divino! 

    Es tal el nivel de autoestima, de poder y de suplantación que establece la egolatría personal, que ponen a la Creación por testigo de cualquier acción; sobre todo las que demuestran destrucción, las que muestran gravedad... para que sean lo más parecido a un castigo divino.

    ¿Castigo divino? 

    Ese nivel de vanidad humana, que puede alcanzar destrucciones y daños severos, no solamente se queda en esos casos excepcionales, sino que se hace “contagio”, en lo cotidiano. 

    ¡Sí! Cierto es que hay como un abismo entre el terror y el temor, pero... desde los más insignificantes hasta los más significados son capaces de amedrentar, de amenazar, al más puro “estilo divino”.

    Y hay que preguntarse –y pregunta, el Sentido y la Llamada Orante-: “¿De dónde procede ese criterio de... “el castigo divino”?”

    No sólo es atribuible a terremotos... volcanes... tormentas destructoras… –lo que se llaman “fenómenos naturales”- que en otro tiempo pudieran interpretarse, por la humanidad existente, como castigos. 

    Hoy ya eso no se sostiene. Pero tampoco se sostiene la idea de que eso no haya quedado en el subconsciente, y el hombre lo acoja como justificante de poder ejercer en ese sentido destructor, demoledor, en los muy, muy, muy diferentes niveles. 

    Y así, hace menos de un mes que se conmemoraban los atentados del 11M, en los que saltaban por los aires unos trenes que transportaban laborantes, trabajadores, trabajadoras... Y ahí se transmutaban 192, dicen las estadísticas. Y dicen también, los juristas, que lo hicieron en el nombre de... de lo divino, y que para celebrarlo se inmolaron. 

    Y ocurre, en estas dramáticas situaciones, que... se envuelven y se envuelven de rumores, los aconteceres, que finalmente quedan en recuerdos y en historias, sin saber en realidad qué ocurrió. 

    Es como decir: “Dios no tiene que dar cuentas de lo que hace ni por qué lo hace”.

    E igual que el mayor atentado cometido en la historia del hombre, por un Estado, como “Hiroshima y Nagasaki”, permanece impune por necesidades de la guerra, todos los demás atentados –de una intensidad menor, pero todos los demás- se han ido diluyendo, justificando, y quedando como... algún monumento que recuerde. 

    La Llamada Orante nos hace situarnos en aquello que nos desborda como ejercicio de poder, demoledor, para que tratemos de asumir, sin revancha, ese proceder que desborda las habituales violencias que cada ser establece con su entorno, en el nombre de defenderse o de atacar o de cualquier otra argucia de vanidad. 

    Es como decir –sin que sean equivalentes, claro, pero sí como reflejo de lo que cada ser se ejercita en su poderío cotidiano y en sus castigos y desprecios-: egoísmos vanidosos que parece que son normales. Si esos “normales” los elevamos a una potencia, los multiplicamos, culminan con... vidas en el aire. 

    El producir dolor... de muy diversa índole, es un mecanismo que se ha “institucionalizado” para mostrar la posición, la importancia… Y habitualmente tiene una respuesta similar o semejante, que puede ser indolente, ignorar, apartar…; actitudes igualmente violentas, pero con apariencias “civilizadas”. 

    Pareciera que a la humanidad se le ha olvidado que somos producto de un Amor arrebatado de la Creación, ¡somos producto de una carambola increíble que hace posible lo viviente!; y que esto viviente se sostiene en base a la solidaria concordancia, sintonía, armonía, colaboración, respeto, afectoamor

    Y que cada vez que ejercitamos el desamor, nos precipitamos a los abismos de la violencia. Sí: violencia hacia sí mismo, violencia hacia el entorno... de muy infinitas formas.

    Es una dramática conversión de una única expresión en la que “la materia prima” –por así decirlo-, el amor, cuando sorprende al humano y le impresiona, le fascina, pues bien, decide apoderarse de ello, no vaya a ser que se pierda, no vaya a ser que se lo quiten. 

    Y para ello emplea la violencia, según su criterio. 

    Y así, todavía en algunos países, las mujeres adoptan el nombre de “señora de”, como una posesión. 

    Es un ejemplo. 

    Pero que nos sirve para darnos cuenta de que, en la medida en que no se consigue tener, poseer... la idea, el proyecto, el ser, la entidad, la circunstancia amada, la respuesta es poder, violencia. De muy diversa índole, insisto.

    Pero no es la lucha entre el bien y el mal, no. 

    Es la contaminación de la bondad del ser: que se vuelve inquisitorial y reclama, según sus derechos, sus criterios y sus opiniones, lo que es “suyo”

    Es el “propietarismo” desolador; ese que acumula, que tiene, y que tiene que guardar, proteger, cuidar… 

    Estar “seguros”. 

    Y curiosamente, esa actitud de poder, que se hace violenta, también se dedica a asegurar lo posesivo, como un acto de clemencia. ¡Increíble! 

    La Llamada Orante nos reclama que la pérdida de atención, de alerta y de alarma… 

    Que en realidad no es “alarma”, sino que es “al-alma”. Es un simple cambio de una letra. 

    Un simple cambio que nos hace tomar el aRma de la envidia, del celo, del desprestigio, del insulto, etcétera, a la otra, al aLma –en vez de “al-arma”, “al-alma”-; en el que el alma trata de trascender, escuchar, respetar, atender, cuidar. 

    Y no es la solución condenar, castigar, encerrar... No. La solución es “almada”: “almar... al alma”. 

    Porque ese “almar al alma” nos sitúa en el plano de lo no articulado, de lo no legal, de lo no oficial. Nos sitúa en el plano creacional. 

    Nos hace posible vivir la Piedad, el Amparo, la Misericordia... y la Bondad Superior que gravita sobre lo viviente, gracias a lo cual está, existe. 

    Descubrirnos... en base a la Llamada Orante, que nos llama para que nos veamos en nuestras vanidades, importancias, demandas, exigencias..., que son los caldos de cultivo de poder, de castigo, de desprestigio, de... ¡prejuicios! Esos que conducen a la condena y al castigo: prejuician, enjuician, condenan y castigan... al vecino, al religioso, al político, al deportista o a cualquier otro. 

    Y eso ha llegado a considerarse... normal. 

    Incluso se habla de que son mecanismos de defensa, los prejuicios, los juicios, las condenas y el castigo consiguiente; porque van todo seguido: prejuicios, juicios, condenas, castigos... de pensamiento, palabra, obra u omisión. 

    Todo ese caldo de cultivo, cuando se hace “normal”, es un caldo de cultivo que se acrecienta, que ¡hierve!... y llega a momentos de explosión; que llega a ese drama que es la guerra: la mejor institución para destruir, ganar... y saltarse todas las prevenciones del cuido, del desarrollo del arte, de la belleza. Incluso se le llama y se dice que es un mecanismo “depurador”; que es necesario.

    La Llamada Orante nos llama para que no seamos gérmenes que promuevan, que sean caldos de cultivo –que seamos caldos de cultivo- de esa posición de suplantación de lo divino, en la que el poder es la máxima expresión; la violencia, la mejor ejecución; y el prejuicio, juicio, condena y castigo, la mejor decisión. 

    Como seres orantes que acuden a la Llamada Orante, debemos aplicarnos en esas perspectivas, en esas dimensiones.

    Dejar de condenar y de juzgar, pero sí evidenciar, para poder hablar y escuchar. 

    Y en ello y con ello establecer concordia, relación, colaboración, sintonía, afecto, amabilidad. 

    Tenemos todas las palabras necesarias para desarrollar nuestro instinto de santidad. ¡Todas!

    Nos reclaman orantemente que las ejercitemos.

    Todos los momentos son trascendentes. Y esta vivencia de “normalidades” debe revisarse, ponerse al día... y testimoniar nuestra esencia divina como servidores, como admiradores, como cultivadores de la belleza y de la sintonía. 

    “Es una posición inaplazable”. 

    Ámen.

    ***

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  •  

    And events of... dramas, tragedies and horrors occur that are maintained, or that occasionally appear as samples of beliefs, as samples of dogmatism, as samples of affiliation to... to the divine!

    The level of self-esteem, power and impersonation established by personal egomania is such that they put Creation as witness to any action; especially those that show destruction, those that show severity... to be the closest thing to a divine punishment.

    Divine punishment?

    This level of human vanity, which can lead to severe destruction and damage, not only remains in those exceptional cases, but also becomes “contagious” in everyday life.

    Yes! It is true that there is an abyss between terror and fear, but... from the most insignificant to the most significant, they are capable of intimidating, of threatening, in the purest "divine style".

    And we must ask ourselves –and asks, the Sense and the Prayerful Call–: “Where does this criterion of... “divine punishment” come from?”.

    It is not only attributable to earthquakes... volcanoes... destructive storms... -that are called "natural phenomena"- that in other times could be interpreted, by existing humanity, as punishments.

    Today that no longer holds true. But the idea that this has not remained in the subconscious, and that man accepts it as justification of being able to exercise in that destructive, devastating sense, at very, very, very different levels, does not hold up either.

    And so, less than a month ago the 11M attacks were commemorated, in which trains transporting male and female workers were blown up... And there, 192 were transmuted, according to statistics. And the jurists also say that they did it in the name of... the divine, and to celebrate it, they sacrificed themselves.

    And it happens, in these dramatic situations, that... they become enveloped and wrapped up in rumours, the events, which finally remain in memories and in stories, without really knowing what happened.

    It is like saying: “God does not have to account for what he does or why he does it”.

    And just as the greatest attack committed in the history of mankind, by a State, such as “Hiroshima and Nagasaki”, remains unpunished due to the needs of war, all the other attacks –of a lesser intensity, but all the others- have been diluted, justified, and remaining as... some monument to remember.

    The Prayer Call makes us place ourselves in what overwhelms us as an exercise of power, devastating, so that we try to assume, without revenge, that procedure that goes beyond the usual violence that each being establishes with its environment, in the name of defending itself or attacking or any other trick of vanity.

    It is like saying -without being equivalent, of course, but as a reflection of what each being exercises in their daily power and in their punishments and disdain-: vain selfishness that seems to be normal. If we raise these “normal” ones to a higher level, multiply them, they culminate in... lives in the air.

    Producing pain... of a very diverse nature, is a mechanism that has been “institutionalized” to show the position, the importance... And usually has a similar response, which can be indolent, ignore, push aside...; equally violent attitudes, but with “civilized” appearances.

    It seems that humanity has forgotten that we are the product of a Love taken from Creation, we are the result of an incredible coincidence that makes living things possible!; and that this living thing is sustained based on solidarity, concord, harmony, collaboration, respect, affectionlove.

    And every time we exercise lovelessness, we rush into the abysses of violence. Yes: violence towards oneself, violence towards the environment... in very infinite ways.

    It is a dramatic conversion of a single expression in which “the raw material” – so to speak-, love, when it surprises a human being and impresses him, fascinates him, well, he decides to take hold of it, lest it be lost, lest they take it away from him.

    And to do this he uses violence, according to his criteria.

    And so, still in some countries, women adopt the name “lady of” as a possession.

    It's an example.

    But what helps us to realize that, to the extent that we cannot manage to have, possess... the idea, the project, the being, the entity, the loved circumstance, the answer is power, violence. Of a very diverse nature, I insist.

    But it is not the fight between good and evil, no.

    It is the contamination of the goodness of the being: that it becomes inquisitorial and claims, according to its rights, its criteria and its opinions, what is “its own”.

    It is devastating “ownership"; the one that accumulates, that has, and has to save, protect, take care of...

    To be “secure". 

    And curiously, that attitude of power, which becomes violent, is also dedicated to securing the possessive, as an act of clemency. Incredible!

    The Prayer Call demands that the loss of attention, alertness and alarm…

    Which in reality is not “alarm”, but rather [1]“to-the-soul”. A simple change of letter.

    A simple change that makes us take the [2]weapon of envy, jealousy, discredit, insult, etc., to the other, to the soul –instead of “to-the-weapon”, “to-the-soul”-; in which the soul tries to transcend, listen, respect, attend, care.

    And the solution is not to condemn, punish, lock up... No. The solution is “souled”: “to soul... the soul”.

    Because that “souling the soul” places us on the plane of the unarticulated, the non-legal, the unofficial. It places us on the creational plane.

    It makes possible for us to experience Mercy, Protection, Compassion... and the Superior Goodness that gravitates over the living, thanks to which it exists.

    Discover ourselves... based on the Prayerful Call, which calls us to see ourselves in our vanities, self-importance, demands, exigencies..., which are the breeding grounds of power, of punishment, of discredit, of... prejudices! Those that lead to condemnation and punishment: they prejudice, judge, condemn and punish... the neighbour, the religious person, the politician, the athlete or anyone else.

    And that has come to be considered... normal.

    It is even said that prejudices, trials, convictions and the resulting punishment are defence mechanisms; because they all come together: prejudices, judgments, condemnations, punishments... in thought, word, deed or omission.

    All that breeding ground, when it becomes “normal”, is a breeding ground that increases, that boils!... and reaches moments of explosion; that comes to that drama that is war: the best institution to destroy, win... and skip over all the preventions of care, of the development of art, of beauty. It is even called and said to be a “purifying” mechanism; that is necessary.

    The Prayer Call calls us not to be germs that promote, that are breeding grounds –that we are breeding grounds- of that position of supplanting the divine, in which power is the highest expression; violence, the best execution; and prejudice, judgment, condemnation and punishment, the best decision.

    As praying beings that come to the Prayer Call, we must apply ourselves to those perspectives, in those dimensions.

    Stop condemning and judging, but to show evidence to be able to speak and listen.

    And in it and with it establish concord, relationship, collaboration, harmony, affection, kindness.

    We have all the words necessary to develop our instinct for holiness. All!

    They prayerfully demand that we exercise them.

    Every moment is transcendent. And this experience of “normalities” must be reviewed, updated... and bear witness to our divine essence as servants, as admirers, as cultivators of beauty and harmony.

    “It is a position that cannot be postponed.”

    Amen.

     

    [1] Wordplay between “alarma” which means alarm and “al alma” which means to the soul.

    [2] Wordplay between “arma” which means weapon and “alma” which means soul.

    ***

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  •  

    La Llamada Orante nos promueve hacia una sintonía con toda la materia viviente. 

    Y en un inicio –sin que exista tal inicio, pero para forma de comprensión-, esa sintonía se hace en la propia especie, para luego descubrir la evidente, necesaria e imprescindible sintonía con el entorno, que abarca lo que no es estrictamente humano. 

    Sintonizar implica entrar en un sentir común. Un sentir común de... apoyo, ayuda, solidaridad, auxilio, amparo... y ese largo etcétera que supone una con-vivencia.

    Y seguramente, en ese estado de sintonía al que nos lleva la Llamada Orante –y a la escucha-, en teoría hay acuerdo: se está de acuerdo en que sea así. Pero también se está en evidencia de que así no se está produciendo, sino que, más bien por el contrario, cada ser busca su sintonía con algún que otro ser –o con más-, pero rechaza, se opone, combate con otros que no son de su estirpe, localidad, costumbres, religiones, etcétera.

    Quizás… quizás nos equivocamos a la hora de ese sentir común. 

    Y si partiéramos de Caín y Abel, evidentemente no... no había un sentir común, ni en el Paraíso ni después, sino más bien todo lo contrario.

    Pero, no obstante, el hecho de que la especie –materia viviente humana- sea social, y se precisen los unos a los otros, aunque establezcan diferencias importantes, insolidarias, sin sentido común, podría ser un mecanismo o un proceso evolutivo. 

    “Podría”. Pero se hace... –para esta materia viviente humana- muy largo

    Y el equivalente de un segundo insolidario, despectivo y prejuicioso, puede equivaler a cientos de años de su eliminación. 

    Así que, por una parte, está lo “intelectualmente correcto”, por nuestras capacidades, y está lo sentimentalmente sectario, por otra. 

    Y como ejemplo universal, sería, ese intelectualmente correcto, “Ley de Derechos Humanos” –en el cual existen los derechos humanos-. Pero, sentimentalmente, los derechos están torcidos: “los torcidos humanos”. 

    Y no hace falta demostrarlo; es... ¡tan evidente! 

    Pero a la vez, la intelectualidad trata de lograr, de mejorar. 

    En realidad, es un proceso de acercamiento entre lo sentido y lo intelectual, entre el querer y el amar, entre el sentir y el pensar. Podemos encontrar la dualidad con mucha facilidad.

    Esa dualidad nos lleva a un racismo que va desde lo más –diríamos- “primario”, que es el racismo de especie: de especie masculina, con un racismo hacia la especie femenina. 

    Que tampoco hay que demostrar. Es evidente. 

    Y pareciera que uno piensa, y la otra siente. 

    Aunque en realidad los dos piensan y sienten, pero el predominio de una facción sobre otra, en los inicios de una especie sexuada, hace más difícil aún la sintonía, la reconciliación. 

    Y dada esa desproporción, lo sentido busca lo mental: desarrollarse en lo mental; y renunciando, en parte, a “lo sentido”. Y lo mental de lo masculino se hace más potente, y coloca a “lo sentido” en el espacio del esclavismo; de un esclavismo disimulado, ¡claro!, ligado fundamentalmente a la reproducción, que es –y se utiliza luego- como otra forma de dominio. Y ligado también al divertimento o al placer. 

    Eso está ahí. 

    Y la Llamada Orante nos reclama en ese primer punto que habitualmente se evita o se supone que está resuelto, y se pasa a otros puntos como... la laboriosidad, la equiparación, la igualdad… ¡Pero si lo anterior no está resuelto! ¿Cómo vamos a sintonizarnos con el entorno, si no hay sintonía, no hay sentir solidario en la propia materia viviente humana? Y más aún, para abarcar esta situación y entrar en otras perspectivas. Otras perspectivas de sintonía como las que se dan en lo orante...; que la especie, a través del tiempo, ha establecido en forma de religiones. 

    Y, en consecuencia, un nuevo sectarismo. Porque cada religión va a establecer una forma o vínculo de sintonía con lo Innombrable; y de más está decir todas las guerras y dramas que se han ido creando y que se crean bajo esa... señal.

    Y para muestras actuales, más que actuales, está el momento de ese dramático conflicto entre el islam y el judaísmo. Y fíjense: la sintonía de cada uno está ahora condicionando un momento de calma, un momento de alto al fuego, por la llegada del tiempo del Rahmadán.

    La tantas veces proclamada por nosotros “necesidad de una sintonía orante entre religiones”, como proceso imprescindible para trascender a nuestro sectarismo, es el motivo de que se planteen posibilidades, ahora, de un alto al fuego... un cambio de prisioneros por secuestrados... Bien. Lo que en propaganda sabemos.

    Luego sí hay una influencia significativa en consciencia política, social, costumbrista...; llamémosle como queramos, pero que está ahí y que, en alguna medida, dentro de su torpeza, nos insinúa la necesidad sentimental de trascender a nuestras convicciones y dejarlas en un cotidiano y flexible proceder. Y no convertirlas en mazo y castigo, persecución y drama.

     

    Y posiblemente –en la lógica racional- en el comienzo de esta forma llamada “humana”, sapiencial, el ser trataba de sintonizar con lo invisible, con lo intangible: que daba el milagro de la siembra, la caza, el respirar, el descansar, el capacitarnos para realizar... 

    Podemos recurrir a estudios de paleontología, antropología... y demás “logias” de sabiduría, para afirmar que eso fue así. 

    Pero, ¿por qué no permaneció esa trascendencia? Aunque se supiera que la luz produce fotosíntesis, la luz son fotones que... bla, bla, bla, bla. Eso... ¿por qué eso debía anular la sintonía con el Misterio, con el Misterio Creador? Si eso, esa explicación de cualquier fenómeno que teóricamente conozcamos, depende de otros estadíos invisibles, como es la mera presencia de nuestro planeta en un lugar, sometido a influencias que desconocemos.

    Así que, si fuéramos consecuentes con la búsqueda de esa sintonía de sentires, de misterios, de sintonía de especie –de especie sexuada-, sin predominio, y con lo que tanto se cacarea ahora, de igualdad... 

    Otro error. 

    El Misterio Creador nos hizo, a cada uno, diferentes. Y la magia de la vida estriba en la sintonía de los diferentes, en el sincronismo de uno y otro, no ¡en la igualdad! La atracción se elabora entre los diferentes. La creación de nuevas perspectivas se elabora entre diferentes. El descubrimiento se instaura a través de los diferentes. Y, en consecuencia, los diferentes no tienen por qué enfrentarse, sino que tienen que encontrar el sincronismo que los une. Y así se genera una biodiversidad infinita. 

    Si, en cambio, entramos en esa perspectiva de que todo es igual, de que todos son iguales... 

    Ya no como reclamo. Ya no como reclamo de especie, sino como sentencia: “No, es que todos son iguales, todos van a por lo mismo, todos van a ganar, todos van a aprovecharse, todos van…”. No.

    Ese igualitarismo de especie nos lleva a la vulgaridad y nos aparta de lo excepcional. 

    Y nos fuerza a repetir lo posible, y nos quita la vocación de vivir lo imposible, que es lo extraordinario, lo excepcional, lo singular. 

    Podríamos decir que en nuestra sentida vocación sintónica está la sintonía con uno mismo, la sintonía con lo sexuado, la sintonía con lo trascendente, lo invisible, como a manera –a nivel didáctico- de aprendizaje y de descubrimiento de una trinidad... la cual nos permite abandonar la dualidad competitiva. 

    Sí; ese es uno de los elementos prácticos del Misterio del Tres, de lo trinitario. 

    Sí. En la medida en que se introduce lo trascendente en este caso –lo “más allá de la razón y del sentir”, lo “trascendido”-, lo dual se diluye. Ya, pierde su sentido; su sentido en cuanto a hacia dónde y cómo se desarrolla. Y hace que los sentires y las razones se reconcilien en una unidad trascendente. 

    ¡Quizás todo esto pueda quedar en palabras bien ordenadas y bien ensambladas!... razón por la cual hay que asimilarlo al instante o repetírselo varias veces, mucho tiempo, para doblegar esa tendencia de “así es... esto es así...”

    Ese trino que acompaña a todas las creencias, no suele practificarse como ahora lo escuchamos, que es el que disuelve el salto al Tres. Como ya decía Lao-Tsé: “Uno crea al otro, y el otro crea… y es todo lo que existe”.

    Podría decirse al revés: “Todo lo que existe se expresa en la dualidad y en cada ser. Y eso no implica confrontación, sino que supone diversidad, diferenciación”.

    La Llamada Orante nos promueve, nos propulsa hacia esa vivencia trinitaria en que lo sentido y lo pensado no compiten; se funden en una trascendencia, al sentirse necesitados, quizás guiados por esa invisible presencia. 

     

    Quizás ahora, ahora que “nos avisamos” de que [1]estamos a segundos de desaparecer, como la amenaza de las amenazas –que, por otra parte, aunque puedan parecer lejanas y los segundos sean cientos de años, están ahí-, sintamos y vivamos que queremos proseguir, que nuestra naturaleza nos invita... nos invita a proseguir, no a desaparecer, aunque en ese transcurrir, importantes seres se borran de ese trayecto, quizás porque no han sabido confluirse en esas dualidades; porque no han sabido sintonizarse en ese Misterio. 

    Podríamos decir orantemente –y con ello, íntimamente- que si estamos a segundos de desaparecer bajo la cruel ofensa de nosotros mismos, estamos a “infinitos” de desarrollar la sintonía con la Eternidad, con el Misterio Creador, con estados de consciencia que nos lleven a otras dimensiones. 

    Quizás por eso decimos que “está todo por hacer”: porque lo que se hace tiende a la desaparición, a la destrucción. 

    ***

     [1] En 2024, la Junta del Boletín de Científicos Atómicos –creadora en 1947 del Doomsday Clock- ha situado a la humanidad a 90 segundos del “apocalipsis”.

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  •  

    The Prayer Call promotes us towards harmony with all living matter.

    And in the beginning –without such a beginning existing, but as a form of understanding- this harmony is made in the species itself, to then discover the evident, necessary and essential harmony with the environment, which encompasses what is not strictly human.

    Tuning in involves entering into a common feeling. A common feeling of... support, help, solidarity, aid, protection... and that long etcetera that co-existence entails.

    And surely, in that state of harmony to which the Prayer Call takes us -and listening-, in theory there is agreement: it is agreed that it should be this way. But it is also evident that this is not what is happening, but rather, on the contrary, each being seeks its harmony with some other being -or more- but rejects, fights with others who are not of their lineage, locality, customs, religions, etc.

    Maybe... maybe we were wrong when it came to that common feeling.

    And if we started from Cain and Abel, obviously no... there was no common feeling, neither in Paradise nor after, but rather the opposite.

    But, nevertheless, the fact that the species -human living matter- is social, and requires each other, although they establish important unsupportive differences, without common sense, could be a mechanism or an evolutionary process.

    "It could". But it is taking... -for this human living matter- very long.

    And the equivalent of an unsupportive, derogatory and prejudiced second can be equivalent to hundreds of years of its elimination.

    So, on the one hand, there is “intellectually correct”, due to our capabilities, and the sentimentally sectarian, on the other.

    And as a universal example, it would be, that intellectually correct, “Human Rights Law” –in which human rights exist. But, sentimentally, rights are crooked: “human crookedness”.

    And there is no need to prove it; It's... so obvious!

    But at the same time, the intellectuality tries to achieve, to improve.

    In reality, it is a process of rapprochement between the felt and the intellectual, between wanting and loving, between feeling and thinking. We can find duality very easily.

    This duality leads us to a racism that goes from the most –we would say- “primary”, which is species racism: of the male species, with racism towards the female species.

    That doesn't have to be proven either. It is obvious.

    And it seems that one thinks, and the other feels.

    Although in reality both think and feel, the predominance of one faction over another, in the beginnings of a sexed species, makes harmony and reconciliation even more difficult.

    And given this disproportion, the felt seeks the mental: to develop in the mental; and renouncing, partly, “the felt”. And the mental aspect of the masculine becomes more powerful, and places “the felt” in the space of slavery; of a hidden slavery, of course!, fundamentally linked to reproduction, which is – and is later used- as another form of domination. And also linked to entertainment or pleasure.

    That's there.

    And the Prayer Call calls us to that first point that is usually avoided or assumed to be resolved, and we move on to other points such as... industriousness, comparison, equality... But if the former is not resolved! How are we going to tune in to the environment, if there is no harmony, there is no feeling of solidarity in the human living matter itself? And even more, to encompass this situation and enter into other perspectives. Other perspectives of harmony such as those that occur in prayer...; that the species, over time, has established as religions.

    And consequently, it is a new sectarianism. Because each religion will establish a form or link of harmony with the Unnameable; and obviously all the wars and dramas that have been created and are created under that... signal.

    And for current samples, more than present, there is the moment of that dramatic conflict between Islam and Judaism. And notice: the harmony of each one is now conditioning a moment of calm, a moment of ceasefire, for the arrival of the time of Ramadan.

    The so often proclaimed by us "the need for prayerful harmony between religions", as an essential process to transcend our sectarianism, is the reason to raise possibilities, now, of a ceasefire... an exchange of prisoners for kidnapped people... Good. What we know in propaganda.

    Then there is a significant influence on political, social, customs consciousness...; let's call it what we want, but it is there and, to some extent, within its clumsiness, it suggests to us the sentimental need to transcend our convictions and leave them in a daily and flexible procedure. And not turn them into a hammer and punishment, persecution and drama.

    And possibly –in rational logic- at the beginning of this so-called “human”, sapiential form, the being tried to tune in with the invisible, with the intangible: which gave the miracle of sowing, hunting, breathing, resting, qualifying us to perform...

    We can resort to studies of palaeontology, anthropology... and other "logies" of wisdom, to affirm that this was the case.

    But why didn't that transcendence remain? Even if it was known that light produces photosynthesis, light is photons that... blah, blah, blah, blah. That... why should that override the harmony with the Mystery, with the Creative Mystery? If that, that explanation of any phenomenon that we theoretically know depends on other invisible stages, such as the mere presence of our planet in a place, subject to influences that we are unaware of.

    So, if we were consistent with searching for that harmony of feelings, of mysteries, of harmony of species -of sexed species-, without predominance, and with what is so much vaunted now, of equality...

    Another error.

    The Creative Mystery made each of us different. And the magic of life lies in the harmony of differences, in the synchronicity of one and the other, not in equality! Attraction is elaborated between differences. The creation of new perspectives is elaborated between those who are different. Discovery is established through differences. And, consequently, those who are different do not have to confront each other, but rather have to find the synchronism that unites them. And thus, infinite biodiversity is generated.

    If, on the other hand, we enter into that perspective that everything is equal, that everyone is equal...

    Not as a claim anymore. No longer as a species claim, but as a sentence: “No, everyone is equal, everyone is going for the same thing, everyone is going to win, everyone is going to take advantage, everyone is going…”. No.

    This species egalitarianism leads us to vulgarity and separates us from the exceptional.

    And it forces us to repeat the possible, and takes away our vocation to live the impossible, which is the extraordinary, the exceptional, the singular.

    We could say that in our heartfelt syntonic vocation is harmony with oneself, harmony with the sexed, harmony with the transcendent, the invisible, as a way -at a didactic level- of learning and discovering a trinity... which allows us to abandon competitive duality.

    Yes; that is one of the practical elements of the Mystery of Three, of the Trinitarian.

    Yes. To the extent that the transcendent is introduced in this case –the “beyond reason and feeling”, the “transcendent”-, duality is diluted. Already it loses its meaning; its meaning in terms of where and how it develops. And it makes feelings and reasons reconcile in a transcendent unity.

    Perhaps all of this can remain in well-arranged and well-assembled words!... which is why you have to assimilate it instantly or repeat it several times, for a long time, to overcome that tendency of “this is how it is... this is so...”.

    That trill that accompanies all beliefs is not usually practiced as we hear it now, which is what dissolves the leap to Three. As Lao-Tzu already said: “One creates the other, and the other creates… and that is all that exists”.

    It could be said the other way around: “Everything that exists is expressed in duality and in each being. And that does not imply confrontation, but rather it implies diversity, differentiation”.

    The Prayer Call promotes us, propels us towards that trinitarian experience in which what is felt and what is thought do not compete; They merge into a transcendence, feeling needed, perhaps guided by that invisible presence.

    Perhaps now, now that we "warn ourselves" that we [1]are seconds away from disappearing, like the threat of threats -which, on the other hand, although they may seem distant and the seconds are hundreds of years, they are there-, we feel and live that we want to continue, that our nature invites us... invites us to continue, not to disappear, although in that passage, important beings are erased from that journey, perhaps because they have not known how to converge in those dualities; because they have not known how to attune themselves  in this Mystery.

    We could say prayerfully –and with it, intimately- that if we are seconds away from disappearing under the cruel offense of ourselves, we are “infinitely” away from developing harmony with Eternity, with the Creative Mystery, with states of consciousness that take us to other dimensions.

    Perhaps that is why we say “everything remains to be done”: because what is done tends to disappear, to be destroyed.

     

    [1] In 2024, the Board of the Bulletin of Atomic Scientists –creator of the Doomsday Clock in 1947– has placed humanity 90 seconds away from the “apocalypse”.

    ***

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ORACIÓN

La prière que nous réalisons est une prière qui n’est circonscrite à aucune religion. Nous croyons que la prière peut être un instrument Libérateur et Guérissant. La prière a comme référence la Création, les différentes Forces qui nous animent sans leur donner un nom. La croyance que la Prière est un élément indispensable pour nous, elle nous a amené à créer un espace qui lui est exclusivement dédié : « La Maison du Son de la Lumière », c’est un lieu situé dans le Pays Basque, à Vizcaya, dans un hameau. Là bas se réalisent des journées de retraite. « La Maison du Son de la Lumière » ARGI DOINU ETXEA se trouve dans la localité de Ea, Vizcaya (Pays Basque Espagnol). C’est un espace ouvert aux élèves de l’Ecole Neijing, lesquels peuvent demeurer sur place de 1 à 5 jours.

LA CASA DEL SONIDO DE LA LUZ

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“La Casa del Sonido de la Luz” ARGI DOINU ETXEA se encuentra en la localidad de Ea, Vizcaya. Un espacio abierto para los alumnos de la Escuela Neijing, los cuales pueden realizar estancias de 1 a 5 días.
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