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    ¿Quién nos reservó este lugar en el Universo?

    ¿Quién nos colocó entre el Sol, la Luna y la oscuridad?

    ¿Quién nos dotó de recursos, habilidades…?

    ¿Y quién nos dio el ánima para preguntarnos… para indagarnos… para buscarnos… para ¡buscar-LE!?

    Y todo lo viviente se convierte en criaturas creadas.

    No hay algo que surja por su propio “ardiente”. El Fuego Creador… proviene de la Misteriosa Estancia.

    El atribuirnos logros es vanidad. Es no querer descubrir… la Mano Ardiente de El que hace… Del que nos lleva… Del que nos inspira… Del que nos cuida.

    Cuando lo descubrimos, cuando lo reconocemos… nuestro estar, nuestro seguir, es una necesidad… ¡atrayente!

    Nos ponen y nos expone y nos animan…, y lo que nos promueve es la atracción; la atracción Del que nos trae. Ello nos despierta cada mañana. También nos duerme cada noche.

    Y permanentemente atraídos por el acontecer de cada día… realizamos lo que nos parece evidente. Y lo es en la medida en que vemos la traslúcida Mano de la Creación, del Misterio Reverente.

    La sencilla sonrisa –expresión de la infinita complejidad- es una muestra del desarrollo creador de la instancia del Misterio, que se muestra sencillo, fácil, próspero y servidor.

    Así, el convivir se hace fragancia. No hay demandas… sino servicios. Y todo queda realizado. Porque cada cual sabe cuál es su sendero… y no invade los pasos de otros.

    El mar sabe aguardar en su cuenca. Sabe esperar a que tímidamente pisemos su orilla.

    El amanecer no nos deslumbra, nos clarea… hasta hacernos resplandecientes; igual que el atardecer se hace bruma de color…

    Y así acrecentamos nuestras pupilas, aminoramos nuestros haceres… y nos entregamos al sueño: ese que nos repara.

    ¿Quién nos repara en el sueño?

    ¿Acaso somos nosotros, sin consciencia, sin remedios…?

    ¿Quién nos repara a través de los sueños, a través de… la Nada?

    ¿Quién nos recompone… y nos rehace para renacer y amanecer, con el brío del descubrir, con la atracción de buscar, con la bondad de agradar?

    No sentirse dueño de algo… nos hace participar de todo.

    No adueñarse de… –por la ley de los hombres- de lo que nos pertenece. Mas bien cuidar todo lo que nos encontramos; agradecer todo lo que se nos da; responder con nuestra actitud: la actitud del peregrino que va camino del encuentro; “el Gran encuentro”.

    No habrá error que nos reclame. No habrá tropiezo indebido. Habrá consciencia decidida que sabe escuchar… cualquier sonido, cualquier palabra. Que no entra en disputa… Que sabe en consciencia seguir la ruta del viento: el que silba… los dones de la Creación.

    Es fácil, sí, sentirse inútil. Es fácil culparse y más fácil castigarse. Es fácil recurrir al desespero; si acaso, a despertar lástima. Es fácil ser el destructor… el destructor del entorno. Es fácil ser el que castiga y el que se autocastiga.

    Todo ello es un desafío… impropio de un ser creado. Todo ello es un desatino que busca el protagonismo.

    Siempre se encontrarán razones y explicaciones para llorar nuestras desdichas. Mas quedarse en ellas es renunciar a la atracción de lo Eterno; es desdecirse de la Creación permanente; es “suplantar”…

    No es lícita la queja, cuando se ven los colores, se escuchan las canciones, se saborean los dulzores y se perciben los perfumes.

    No es justa la queja cuando la caricia calma.

    ¿Acaso no son dones... ¡dados!? ¿Hemos gestado algo de lo que somos…?

    Por ello, caer en… la justica, en la ley, en el premio, en el castigo… no es propio del creer. No. No tiene justificación… ante el azul del amanecer. ¡No se corresponde con el canto del jilguero!... y el vuelo esquivo de las golondrinas.

    Abandonar lo siniestro… que impide el ama-necer; que lleva a las tinieblas. Somos seres de ánima luminosa… ¡creados en el resplandor!, dotados de la brillantez, esculpidos en la habilidad, diseñados para la búsqueda.

    No hay mejor modelo.

    Y cuando lo sentimos como don, cuando lo percibimos como derroche eterno…, la serenidad interior aparece; el ritmo se acompasa; brota la imaginación.

    Todo se hace sin querer.

    ¡Déjate amar!… y verás todo dispuesto.

    ***

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    Who reserved this place in the Universe for us?

    Who placed us between the Sun, the Moon and the darkness?

    Who endowed us with resources, skills...?

    And who gave us the soul to wonder... to investigate... to seek ourselves... to seek for IT?

    And all living things become created creatures.

    There is not something that arises by its own "fieriness". The Creative Fire... comes from the Mysterious Stay.

    To attribute achievements to us is vanity. It is not wanting to discover... the Burning Hand of the One who does... the One who carries us... the One who inspires us... the One who takes care of us.

    When we discover it, when we recognise it... our being, our following, is an attractive… necessity!

    They put us and expose us and encourage us..., and attraction promotes us; the attraction of the One who attracts us. It wakes us up every morning. It also puts us to sleep every night.

    And permanently attracted by the events of every day... we realise what seems to be evident. And it is so to the extent that we see the translucent Hand of Creation, of the Reverent Mystery.

    The simple smile -an expression of infinite complexity- is a sample of the creative development of the instance of the Mystery, that appears simple, easy, prosperous and servant.

    Thus, living together becomes a fragrance. There are no demands... but services. And everything is done. Because each one knows what his path is... and does not invade the steps of others.

    The sea knows how to wait in its basin. It knows how to wait for us to timidly step on its shore.

    The dawn does not dazzle us, it brightens us... until we become resplendent; just as the sunset becomes a mist of colour...

    And so, we widen our pupils, we slow down our actions... and we surrender to sleep: the one that repairs us.

    Who repairs us in sleep?

    Is it perhaps us, without conscience, without remedies...?

    Who repairs us through dreams, through... Nothingness?

    Who puts us back together again... and remakes us to be reborn and dawn, with the spirit of discovering, with the attraction of searching, with the kindness of pleasing?

    Not feeling ownership of something... makes us participate in everything.

    Not taking possession of... -by the law of men- of what belongs to us. Rather take care of everything we find; be grateful for everything that is given to us; respond with our attitude: the attitude of the pilgrim on the way to the encounter; "the Great encounter".

    There will be no error claiming us. There will be no undue stumble. There will be a determined consciousness that knows how to listen... to any sound, to any word. That does not enter into dispute... That knows in consciousness to follow the path of the wind: the one that whistles... the gifts of Creation.

    It is easy, yes, to feel useless. It is easy to blame oneself and easier to punish oneself. It is easy to resort to despair; if anything, to arouse pity. It is easy to be the destroyer... the destroyer of the environment. It is easy to be the punisher and the self-punisher.

    All this is a challenge... unbecoming of a created being. All this is a nonsense that seeks limelight.

    Reasons and explanations will always be found to mourn our misfortunes. But to remain in them is to renounce the attraction of the Eternal; it is to disavow the permanent Creation; it is to "impersonate"...

    Complaint is not lawful when colours are seen, songs are heard, sweets are savoured and perfumes are perceived.

    It is not fair to complain when the caress calms.

    Are they not gifts... given? Have we gestated anything of what we are...?

    Therefore, to fall into... justice, into law, into reward, into punishment... it is not proper to believe. No. It has no justification... before the blue of dawn. It does not correspond to the song of the goldfinch... and the elusive flight of the swallows!

    Abandoning the sinister... that prevents the dawn; that leads to darkness. We are beings of luminous soul... created in radiance!, endowed with brilliance, sculpted in skill, designed for searching.

    There is no better model.

    And when we feel it as a gift, when we perceive it as an eternal outpouring..., inner serenity appears; the rhythm is adjusted; the imagination springs up.

    Everything is done unintentionally.

    Let yourself be loved... and you will see that everything is available.

    ***

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    Es un transitar, el vivir. Y, en consecuencia, cada paso supone un nuevo acontecer.

    Implica diferentes perspectivas… aunque cierto es que, en esa evolución de humanidad, se han erigido poderes, influencias e imposiciones, que hacen del tránsito, del transitar, bloques inamovibles… que los poderes desplazan de un sitio a otro… pero que no cambian, que no se replantean, “que se sienten seguros bajo el amparo del poder”; permanentemente dependientes de ayudas, arreglos, por parte de las costumbres, normas… “Dependientes”.

    Son síndromes de Estocolmo, camuflados.

    “Sí. Me hace daño, pero me da una paga, me da el paro, me da el mínimo vital. Sí. No me da oportunidades, pero… voy tirando”.

    Y mientras, el tránsito de renovación… permanece congelado.

    Y cuando, por momentos, por algún tiempo, por circunstancias, se derrite y se hace agua viva que tiene que sortear dificultades, buscar cobijo, pero seguir el rumbo de la caída hacia el océano del Amor, ahí ya son pasos decididos que dependen de la Providencia. ¡Que ya no dependen de ningún gobierno, de ningún poder, de ninguna norma, de ninguna ley!

    “La Llamada Orante”. Ahora… ahora que transitamos hacia otros pasos, ahora que hemos vivido momentos diferentes –por los ritmos, por las circunstancias-… debemos invocarnos hacia la escucha de la Creación, para que nuestra creatividad, nuestra valentía… sea capaz de promover, sugerir y plantear diferentes y necesarias alternativas.

    Transitar como el agua, que no desdeña ningún espacio. Que sabe adaptarse ¡y no pierde su identidad! ¡No abandona sus promesas! Es fiel saciadora de la sed. Es fiel acogedora de nuestra limpieza. Es fiel sustento de nuestra estructura. No nos abandona. No nos desprecia. No nos cambia…

    Y, siendo agua…, nos combatimos, nos despegamos, nos desproporcionamos…

    La Llamada Orante nos… prepara. Nos prepara los suelos de nuestras “huellas”. Nos indica con sus sugerencias hacia dónde debemos andar. Nos hace mirar, en cada paso, no a los pies ni al suelo, sino a las estrellas, para que nuestra referencia no sean nuestras voluntades o caprichos, sino los sentires amantes y enamorados, que no nos aseguran, que no nos garantizan, pero que sí están en un permanente cuido y… cobijo.

    Pero la vanidad… que, como decía el dicho, “es un yuyo malo que envenena toda huella” –a propósito de las huellas-, nos concentra en nuestros caprichos, en nuestros deseos, en nuestros facilitarismos.

    ¡No hemos llegado a este Universo increíble, para dar cauce a los receptáculos que nos han recibido!, de costumbres, normas, leyes, mandatos, obligaciones… ¡y caprichos aprendidos que ni siquiera son propios!

    ¡Hemos venido para dar muestras de la grandiosidad de la Creación!

    Hemos llegado a este Universo… para expresarnos extraordinariamente, excepcionalmente, ¡insólitamente!

    No se admiten justificaciones.

    ¿Qué se le puede decir al Misterio Creador, cuando nos colma de posibilidades, y optamos por las vulgaridades? ¡Qué vergüenza!

    Pero el ser tiende a amoldarse a sus vergüenzas… y termina creyéndose sus propias propuestas, que no son ni más ni menos que repeticiones de los poderes que agobian y… se muestran como las vías adecuadas y salvadoras.

    ¿Hay que esperar…? ¿Hay que esperar al derribo, al desahucio y… al desespero, para darse cuenta de cuál es el verdadero lucero?

    ¿Hay que caer en la repetida consistencia de lo que otros y otros fracasaron e hicieron, para darse cuenta de otros perfiles…? Que, sin duda, ¡cualquiera de ellos se hace difícil!… porque la horma que ha seguido la humanidad es poderosa

    Pero es poderosa en su gueto; en su gueto de sueldos, ganancias, pertenencias, posesiones…

    ¡No alcanza a salir de sus paredes!

    ¡Por favor!

    ¡No se puede someter!, el vivir, a una práctica conocida y a un seguro establecido: ese que tiene techo…; ese que no quiere ver las estrellas…; ese que teme al esfuerzo no reconocido…; ese que aspira a “el pájaro en mano”… y no se atreve a volar.

    Este transitar orante nos reclama… –como dicen los lemas del año- un replantearse, un renovarse, un recapacitarse, un rehabilitarse ¡y un proyectarse!... bajo la dignidad de la vida en el Universo.

    ¡Es que habito en el Universo! ¡No habito en tal calle, en tal país y en tal lugar!...

    ¿Por qué eso que es tan evidente… queda sepultado, y el sujeto queda reducido a su gueto de pertenencia y de poder, a su dominio de su pequeña… “esquela”?

    ¡No! Ese no es el mandato de las estrellas. No. Esa no es la luz… de materias y energías oscuras que no castigan, sino que ¡expanden! No. Ese no es el mensaje de la pequeña luz visible que nos alumbra.

    Y es así que la Llamada Orante nos insiste… porque el poder del propio humano se ha hecho refractario y resistente, recalcitrante y dominador, racional y… “seguro”.

    ¿¡Habrase visto!?: “seguro”.

    Cómo debe de ser la carcajada del Misterio Creador, cuando el ser humano busca la seguridad, la tranquilidad, la pequeña posesión, el dominio de lo que sabe o lo que tiene…

    Sí. Se ríe en silencio.

    Mientras el ser de humanidad a veces contesta diciendo: “Sí, pero en el día a día hace falta”… y tal y cual.

    Enseguida busca la raíz del anclaje de la materia, del seguro de enfermedad, del seguro de sepelio, del seguro de… casa, comida y vivienda.

    ¿El “seguro”…?

    Hay que suspirar más. Sí. Y en el suspiro, tratar de desprenderse de esa maníaca posición de pertenencia, de pertenecerse, de estar seguro. ¡Es tenebroso escuchar a alguien “estar seguro”!

    “Certero soy, si digo que me trajeron, que me dotaron y que me empujaron.

    Me trajeron, me dotaron y me empujaron. ¡Y me siguen empujando!

    Mas no me pertenezco.

    Intermedio… soy, y mis huellas no son mías; son de quien me lleva.

    En consecuencia, no hay reclamo ni demanda… Hay gracia, hay asombro, cuando siento que me encuentran, y me posibilitan, y me empujan, y me dificultan, y me despistan…

    Pero el latido de la esperanza… ¡palpita!, aunque de él se rían los que tienen su corazón “seguro”.

    Pero cuando se sabe que nuestro latido no es nuestro, sino que son besos y besos esculpidos por la Creación, dirigidos específicamente a cada uno, para que seamos testimonios reveladores, innovadores, ¡entregados!…”.

    Así sí vamos en el sentido de Universo. Así sí estamos en disposición de servir.

    ¡Servir!...

    ¡Sí! El servicio a lo Grande, al Misterio; aquel que nos coloca en la excepcionalidad, no en “servirme”.

    Me sirven permanentemente para que sea un servidor equivalente …

    Para que escuche la palabra, no para que me escuche mis palabras.

    Para que escuche la casualidad, para que escuche la circunstancia, para que escuche lo imprevisto, para que escuche la sorpresa, el regalo…

    ¡El sentirme elegido para algo extraordinario!... ¿Cómo voy a renunciar!

    ¿Qué hay de mí, propio, para poder decir si sí o si no… si resulta que me están llevando, y si me sueltan desaparezco!

    El aliento orante es… el auxilio. Es el empuje, la orientación: la que nos permite meditar; la que nos hace valientes; ¡la que nos quita las querencias!... y nos vibra en amores; la que nos permite admirar, contemplar… el transcurrir ¡de todo lo que nos rodea!… y poder situarnos en las frecuencias ofrecidas, no en los deseos preferidos que nos han impuesto otros… que han fracasado, que no nos quieren ver en posiciones diferentes y que quieren que repitamos sus incapacidades.

    La vida hoy nos demanda virtuosismo. Nos demanda sutilezas. Nos demanda detalles. No acepta… ¡no podemos aceptar justificaciones permanentes!, mentiras camufladas…

    Si sentimos en verdad “liberarnos”, no podemos aceptar nada establecido.

    Debemos inspirar… e inspirarnos por las sugerencias creativas; sabernos adaptar a las fuerzas que, humanamente, sólo en posesión piensan.

    Saber mantener el tono de voz… ¡necesario!, y en el plano preciso, para no caer en la justificante razón: esa que termina siempre por “terminar”; que tiene una vocación por el exterminio: “¡Hasta aquí, hasta aquí, hasta aquí! ¡No puedo! ¡Hasta aquí, hasta aquí!”.

    ¡Un racismo destructor!... que cambia de ruina en ruina.

    El aliento liberador es un aire fresco… que se eleva. Es un aliento incansable de fidelidades. Es un capacitante constante, de imposibles.

    Pero sí reclaman, “las libertades”: esas que los poderes dan y quitan; que parecen estar en nuestras manos. Tentaciones permanentes de… “mi, mi, mi, mi, mi”“yo, yo, yo, yo”

    Es preciso ahondar en tenernos ¡piedad!... para descargar de nosotros las cubiertas que nos imponen, ¡que nos imponemos!

    Esa Piedad que permanentemente se derrama sobre cada uno, gracias a la cual despertamos, ama-necemos… a las nuevas huellas de quien nos lleva, de quien nos empuja, de quien nos sorprende.

    ***

     

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    Living is a journey. And, consequently, each step implies a new happening.

    It implies different perspectives... although it is true that, in this evolution of humanity, powers, influences and impositions have been erected, which make transiting, transit, immovable blocks... that the powers move from one place to another... but do not change, do not rethink, "that they feel safe under the protection of power"; permanently dependent on aid, arrangements, by customs, norms... "Dependents".

    These are Stockholm syndromes camouflaged.

    "Yes, it hurts me, but it gives me a salary, it gives me unemployment benefit, it gives me the vital minimum. Yes, it doesn't give me opportunities, but... I'm getting by”.

    And meanwhile, the renewal transit... remains frozen.

    And when, at times, for some time, due to circumstances, it melts and becomes living water that has to overcome difficulties, seek shelter, but follow the course of the fall towards the ocean of Love, then these are already decided steps that depend on Providence. That they no longer depend on any government, any power, any rule, any law!

    "The Prayerful Call”. Now... now that we are moving towards other steps, now that we have lived through different moments -because of the rhythms, the circumstances-... we must invoke ourselves to listen to Creation, so that our creativity, our courage... may be capable of promoting, suggesting and proposing different and necessary alternatives.

    To move like water, that does not disdain any space. That knows how to adapt and does not lose its identity! It does not abandon its promises! It is a faithful quencher of thirst. It is faithful to our cleanliness. It is a faithful supporter of our structure. It does not abandon us. It does not despise us. It does not change us...

    And, being water..., we fight each other, we detach ourselves, we disproportion ourselves...

    The Prayerful Call… prepares us. It prepares the ground for our "footprints". It indicates to us with its suggestions where we should walk. It makes us look, at every step, not at our feet or at the ground, but at the stars, thus our reference is not our wills or whims, but the loving and enamoured feelings, that do not assure us, that do not guarantee us, but that they are in a permanent care and... shelter.

    But vanity… that, as the saying goes, "is a bad weed that poisons all footprints"   -in reference to footprints- concentrates us on our whims, our desires, our facilitations.

    We have not arrived to this incredible Universe, to give a channel to the receptacles that have received us!, of customs, norms, laws, mandates, obligations... and learned whims that are not even our own!

    We have come to show the greatness of Creation!

    We have come to this Universe... to express ourselves extraordinarily, exceptionally, and incredibly!

    No justifications are allowed.

    What can one say to the Creator Mystery, when it fills us with possibilities, and we opt for vulgarities? What a shame!

    But the being tends to conform to its indignity... and ends up believing its own proposals, which are nothing more than repetitions of the powers that overwhelm and... appear as the appropriate and saving paths.

    Do we have to wait...? Do we have to wait for the demolition, the eviction and... the despair, to realise which is the true star?

    Does one have to fall into the repeated consistency of what others and others failed and did, to realise other profiles...? That, no doubt, any of them become difficult!... because the mould that humanity has followed is powerful...

    But it is powerful in its ghetto; in its ghetto of salaries, profits, belongings, possessions....

    It can't get out of its walls!

    Please!

    Living cannot be subjected!, to a known practice and an established security: the one with a roof...; the one that does not want to see the stars...; the one afraid of unrecognised effort...; the one that aspires to "the bird in the hand"... and does not dare to fly.

    This prayerful journey demands of us... -as the slogans of the year say-reconsideration, renewal, rehabilitation and project ourselves!... under the dignity of life in the Universe.

    I live in the Universe! I don't live in such and such a street, in such and such a country, in such and such a place!...

    Why being that so obvious... is it buried, and the subject is reduced to its ghetto of belonging and power, to its domain of its little... "obituary"?

    No! That is not the mandate of the stars. No. That is not the light... of dark matters and dark energies that do not punish, but rather expand! No. That is not the message of the small visible light that illuminates us.

    And this is how the Prayerful Call insists on us... because the power of the human self has become refractory and resistant, recalcitrant and dominating, rational and... "secure".

    Have you ever seen it?: "secure".

    How the laughter of the Creator Mystery must be, when the human being seeks security, tranquillity, the small possession, domination of what it knows or what it has…

     Yes. He laughs in silence.

    Meanwhile the being of humanity sometimes answers by saying: "Yes, but in everyday life it is necessary"... and so on and so forth.

    Then it looks for the root of the anchorage of matter, of health insurance, of burial insurance, of insurance for... house, food and shelter.

    The "insurance"...?

    We need to sigh more. Yes, and in the sigh, try to get rid of that maniacal position of belonging, of possession, of being safe. It's scary to hear someone saying, "being safe"!

    "I am right, if I say that I was brought, that I was endowed, and that I was pushed.

    I was brought, endowed, and pushed. And I am still being pushed!

    But I do not belong to myself.

    Intermediate... I am, and my footprints are not mine; they belong to the one who carries me.

    Consequently, there is no claim or demand... There is grace, there is astonishment, when I feel that they find me, and they give me possibilities, and push me, and hinder me, and mislead me...

    But the beat of hope... it beats!, even, if those who have a "safe" heart laugh at it.

    But when we know that our heartbeat is not ours, but they are kisses and kisses sculpted by Creation, specifically addressed to each one of us, so that we may be revealing, innovative, dedicated testimony!...".

    In this way we do go in the direction of the Universe. In this way we are ready to serve.

    To serve!...

    Yes! The service to the Great, to the Mystery; the one that places us in exceptionality, not in "serving me"...

     I am permanently served so that I may be an equivalent servant...

    For me to listen to the word, but not to listen to my own words.

    To listen to chance, to listen to circumstance, to listen to the unforeseen, to listen to surprise, the gift...

    The feeling of being chosen for something extraordinary!... How can I give up?

    What do I have of my own, to be able to say yes or no?... if it turns out that they are taking me, and if they let me go, I disappear!

    The prayerful breath is... the help. It is the drive, the orientation: the one that allows us to meditate; the one that makes us brave; the one that takes away our desires!... and vibrates us in love; the one that allows us to admire, to contemplate... the passing of all that surrounds us!... and to be able to place ourselves in the frequencies offered, not in the preferred desires imposed on us by others... that have failed, that do not want to see us in different positions and do want us to repeat their incapacities.

    Life today demands virtuosity. It demands subtlety. It demands details. It does not accept... we cannot accept permanent justifications!, camouflaged lies...

    If we really feel "liberated", we cannot accept anything established.

    We must inspire... and be inspired by creative suggestions; we must know how to adapt ourselves to the forces that, humanly speaking, only think about possession.

    Knowing how to keep the necessary!... tone of voice, and on the right level, so as not to fall into the rational justification: the one that always ends up "ending"; which has a vocation for extermination: "Enough, enough, enough! I can't! Enough, enough!

    A destructive racism!... that changes from ruin to ruin.

    The liberating breath is a fresh air... that rises. It is a tireless breath of fidelities. It's a constant enabling, of impossibilities.

    But they do claim, "freedoms": those that powers give and take away; that seem to be in our hands. Permanent temptations of... "me, me, me, me, me, me, me"... "I, I, I, I"...

    It is necessary to delve into having mercy on us!... to unload from us the covers that are imposed on us, that we impose on ourselves!

    That Mercy which is permanently poured out on each one of us, thanks to which we awaken, we dawn in love... to the new footsteps of the one who leads us, who pushes us, who surprises us.

    ***

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    Como humanidad, llegamos a estar transitando… en unos desfiladeros que comprimen, oprimen, impiden… premian y castigan.

    Desfiladeros que “se supone” que… pasados por ellos, el ser se va a encontrar liberado, motivado, incentivado y entusiasmado… por haber superado la prueba.

    Pero la prueba, las pruebas, se han hecho… hábito, costumbre, leyes, normas: “normalidades”.

    Y vivir en ese desfiladero implica desconfianza, infidelidad, insinceridad…; “apariencias”.

    Se ha labrado ¡tanto!, ese desfiladero, que las ansias de salir de él, de abrirse a otra realidad, parecen no existir. Parecen ser fábulas o historias fantásticas.

    En ese desfiladero, mal que bien se vive y se progresa… ¡bueno!, con las normas de las estrecheces, las rigideces, las imposiciones… y las mentiras institucionales.

    La Llamada Orante nos advierte de que la posición que ocupamos cada ser de humanidad, en la humanidad global… está en un momento de asfixia, de estrechez, de aprieto. De que los seres tratan de sobresalir sin progresar. Sobresalir unos sobre otros, sin miramientos.

    Un atasco permanente en el fluir hacia el valle de la prosperidad; hacia el campo abierto de los bosques, selvas y desiertos.

    El símil es fácil de captar, cuando contemplamos la convivencia en una gran ciudad, donde todo se comprime, se oprime y se… desespera.

    Fue buscando la especie, en esas estrecheces, los tesoros, los secretos, los misterios… que parecían estar ahí encerrados y cuidados y atrapados.

    E identificaron el transcurrir, con dificultades, con impedimentos, con riesgos, con daños, con dolores… como la prueba fehaciente de que se avanzaba, de que se estaba logrando descubrir, aprender y saber… de los misterios insondables.

    Las altas paredes de las montañas, que constituían el embudo –la parte estrecha del desfiladero-, hacía que algunos miraran hacia arriba… e intentaran incluso trepar. Inútil.

    Horadaron más aún el desfiladero para extraer recursos y remedios… en tal estancamiento. Y la humanidad se hizo crónica, ¡repetitiva!…

    ¡Imaginaba suspiros!… a través de las paredes, pero no se proyectaba hacia la salida.

    Se encomendaba a sus superaciones, a sus capacidades, mientras se encharcaba o se secaba…; y se ahondaba más en su propia naturaleza, aislada del entorno, considerado como algo a explotar o enemigo a desconfiar.

    ¡Sí! Depende de en qué profundidad se estuviera, a veces se veía alguna estrella… o ¡quién sabe!

    Ahí… –ahí, aquí-, en esta descripción se encuentra la especie.

    Así nos refleja, la Llamada Orante, nuestra posición.

    Nos advierte –desde el Misterio Creador- a propósito de nuestros recursos, a propósito de nuestra herencia, a propósito de nuestra procedencia… que es volar en la inmensidad; que no es ahondar en el desfiladero; que es salir a la inmensidad; que es contemplar el cielo abierto; que es respirar sin suspiros permanentes; que es contemplar… lo Infinito; no quedarse atrapado en lo mediato, en lo inmediato, lo de enseguida, lo de ahora…

    Es… nadar…; nadar como “vuelo” en el que el agua es el viento; en el que el agua es el amar, es el sustento.

    Y cuando llegan las lluvias… y el desfiladero se inunda, es el momento de nadar y nadar para salir, para descubrir la salida; para tener consciencia de salir de esa ‘atolladora’ y comprimida existencia. Es el momento de volar… nadando en el seno del Amar.

    Y es así como es posible… que la consciencia de salida de la compresión comprimida se pueda realizar. Porque hoy está como obstruida; incluso tiene un “stop”: prohibido atravesar esta señal; prohibido… prohibido… prohibido. ¿Cuántos “prohibidos” hay?

    Con tantos como hay, no es posible darse cuenta de que se está en un desfiladero comprimido y… legalizado. ¿Qué hay después de ese stop?

    Y el ser de humanidad se empeña en su potencia. Y cuando llega la incapacidad, ya no tiene recuerdos, carece de memoria de su ligazón ancestral con el hilo de las estrellas, con las gotas del rocío, con el eterno amanecer…

    Y en ese atasco monumental… las informaciones no vuelan. Las informaciones se contradicen. Se engaña, se maneja, se manipula. No se puede ir más allá de ese límite.

    Y así, el ser queda condenado a sus leyes, a sus normas, a su ciencia, a su filosofía, a su creencia, a su religión…; a su pequeña pertenencia en el gueto de la encrucijada de no saber cómo fue la entrada, y si… ¿existe salida…?

    La Llamada Orante nos reclama, como agua, como rocío que en cualquier circunstancia se derrama, que nademos en el Amar… que es el viento alado que nos trajo a este paraíso de Universo… y del que nos hemos apoderado. En vez de dejarnos servir por ello, nos hemos apoderado de ese viento amoroso alado que nos trajo. Lo hemos secuestrado… y apenas si andamos o nos arrastramos. A veces nadamos, pero pronto nos ahogamos. Y el volar es una imaginación tan… cada vez más parca, que se agota por el olvido.

    Sí. El panorama es… entre angustioso y ansioso; sin adaptarse, con desespero, con unos sobre otros, como si espacio no hubiera…

    ¡Ay!... Pero la Llamada Orante nos insiste en nuestras aguas de nado, en nuestros despertares de “ama-necer”, en nuestras conciencias liberadoras, que tímidamente… apenas si se expresan, pero están. Están cuando lloramos, cuando soñamos, cuando por un momento cantamos… como intento de volar…

    Sí: el canto se hace inspiración, suspiro… y propulsión.

    E igualmente, cada palabra, cuando sentida brota –como manantial- del corazón, en ella nos zambullimos y nadamos para salir de ¡tanta opresión!, de ¡tanta represión!, de ¡tantas posturas!, ¡de tantas imposturas!... que se nos imponen, que nos imponemos, que ¡justificamos!… sin darnos cuenta de que nos estamos robando nuestra esencia. Porque, al poseerla, al intercambiarla, establecemos pactos de posesión, de ¡dominio!

    Y la Creación no se hizo dominando. La Creación no se hizo poseyendo. La Creación no se gestó usurpando. Más bien… se expresó en un infinito… ¡largo!... y eterno vuelo de luminarias, de oscuridades…

    ¡Y está ahí, y continúa! No es algo que fue…

    Y ese “saberlo”, nos debe inspirar, desde el desfiladero… al suspiro de nuestra esencia, a la recopilación de nuestra inocencia, a la consciencia de nuestra referencia, al despertar a nuestra liberada naturaleza.

    Y así, dar el salto del canto, del vuelo, del nadar sobre sí mismo. El nadarnos y el salir de esa estrechez… en la que se ha convertido la mente, los sentires, los haceres…

    Salir de ese agobio de prejuicios permanentes. Entrar en el vaho que va abriéndose a la luz… en el que los sentidos trascienden, visionan, escuchan, saborean, olfatean lo Eterno, acarician las nubes…

    Y no por ello dejamos de andar, de curiosear, de relacionar, de descubrirnos en permanente contacto con todo lo que nos rodea…

    Es… es tiempo –nos dice la Llamada Orante- de aspirar a liberarnos.

    La estrechez aglomerada nos oprime, nos deprime, nos desespera…

    Ahí… ¡ahí, ahí!… ahí está, aguardando, el embudo abierto hacia delante.

    Las campañas que nos retienen, las amenazas que nos agobian… deben ponerse en referencia con nuestras esencias, con ¡nuestros verdaderos amores!, y entonces pierden, desaparecen, y nos abrimos como el nenúfar: nos esparcimos en el aroma; nos ofrecemos en la belleza…

    Y nuestras palabras se hacen canto, “encanto”…

    Sí, cierto es: desde el desfiladero, todo esto parece, así, un cuento de hadas. ¡Parece una historia… parecida a otras historias!

    ¡Pero no es una historia!... ¡Es un presente futuro!... Es un pasado que no se realizó…

    Y ahora nos llama, la Creación, para que sigamos, para que ¡continuemos!… Porque quizás no hayamos empezado ¡aún!... en la dimensión que nos corresponde. Que inicialmente nos encapsulamos en la maravilla de lo que veíamos, y nos apoderamos de lo que se percibía.

    Y así nos fuimos gestando en estrecheces…

    Nosotros mismos construimos el desfiladero.

    No era una trampa del destino. No era una prueba sobre nuestras capacidades. Era la expresión del egoísmo, de la suplantación… y del poder.

    Tomemos consciencia de nuestras aguas. Tomemos despertares de ¡nuestros alientos!, ¡nadando y volando!…

    Y despojarnos de nuestras corazas de seguridades… que nos impiden imaginar, fantasear, ¡amplificar nuestros sentidos!... para sentirnos unidos a la Eternidad, para percibir nuestra vibración de lo Eterno: ese que nos gesta cada día y que nos ama en las primeras luces.

    “Ya” es muy tarde. “Luego” es ¡tardísimo! “Ahora”, tampoco.

    ¡Estamos!… Y en la toma de consciencia de todo ello, actuamos.

    Y nos hacemos… ¡y nos hacemos eco!... de un Eterno Acto de Amor.

    “Y nos hacemos eco de un Eterno Acto de Amor”.

    Y esa es la consciencia que nos ¡proyecta!; que nos hace nadar y volar sin límites.

    La Nada es el mejor compañero del viaje. De ahí surge siempre lo necesario.

    ***

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  •  

    As humanity, we come to be transiting... in gorges that compress, oppress, impede... reward and punish.

    Gorges that, “supposedly”, passing through them, the being will find itself liberated, motivated, encouraged and enthusiastic... for having passed the test.

    But the test, the tests, have become... habit, custom, laws, norms: "normalities".

    And living in that gorge implies mistrust, infidelity, insincerity...; "appearances".

    So much has been carved out of that gorge that, the desire to get out of it, to open up to another reality, does not seem to exist. They seem to be fables or fantastic stories.

    In this gorge, one lives and progresses, in a manner of speaking... but, with the rules of narrowness, rigidities, impositions... and institutional lies.

    The Praying Call warns us that the position that each being occupies, in global humanity... is in a time of suffocation, of narrowness, of tightness.  Beings are trying to stand out without progressing. Excelling over each other, without hesitation.

    A permanent blockage in the flow towards the valley of prosperity; towards the open field of forests, jungles and deserts.

    The simile is easy to grasp, when we contemplate coexistence in a big city, where everything is compressed, oppressed and... desperate.

    The species was looking, within those narrow places, the treasures, the secrets, the mysteries... that seemed to be locked up there, cared for and trapped.

    And they identified the passage, with difficulties, with impediments, with risks, with damage, with pain... as the irrefutable proof that progress was being made, that they were managing to discover, learn and know... about the unfathomable mysteries.

    The high walls of the mountains, which formed the funnel -the narrow part of the gorge- made some people to look up... and even try to climb up. Useless.

    They pierced the gorge even further to extract resources and remedies... in such stagnation. And humanity became chronic, repetitive!...

    It imagined sighs!... through the walls, but did not project itself towards the exit.

    It was entrusted to its overcoming, to its capacities, while it became waterlogged or dried up...; and it delved deeper into its own nature, isolated from its surroundings, considered as something to exploit or an enemy to be distrusted.

    Yes! Depending on how deep you were, sometimes you could see a star... or who knows!

    There... -there, here-, in this description is the species.

    This is how the Prayerful Call reflects our position.

    It warns us -from the Creator Mystery- about our resources, about our heritage, about where we come from... which is to fly into the vastness; which is not to go deep into the gorge; but to go out into the vastness; which is to contemplate the open sky; which is to breathe without permanent sighs; which is to contemplate... the Infinite; not to remain trapped in the secondary things, in the immediate, the right away, the now...

    It is... swimming...; swimming as "flight" in which water is the wind; in which water is love, is sustenance.

    And when the rains come... and the gorge is flooded, it is time to swim and swim to get out, to discover the way out; to be aware of getting out of this 'stuck' and compressed existence. It is the moment to fly... swimming in the bosom of Love.

    And this is how it is possible... that the consciousness of the exit from the compressed compression can be realised. Because today it is as if obstructed; it even has a "stop": forbidden to cross this sign; forbidden... forbidden... forbidden. How many "forbidden" are there?

    There are so many that, it is not possible to realise that you are in a compressed and... legalised gorge. What's after that stop?

    And the being of humanity strives for its potency. And when incapacity arrives, it has no more memories, no memory of its ancestral connection with the thread of the stars, with the dewdrops, with the eternal dawn...

    And in this monumental blockage... information does not fly. Information contradicts each other. There is deception, manipulation and control. You can't go beyond that limit.

    And so, the being is condemned to its laws, to its rules, to its science, to its philosophy, to its belief, to its religion...; to its small belonging in the ghetto of the crossroads of not knowing how the entrance was, and if... is there a way out...?

    The Praying Call calls us, like water, like dew that in any circumstance pours out, to swim in Love... that is the winged wind that brought us to this paradise of the Universe… and which we have taken over. Instead of letting ourselves be served by it, we have taken hold of that winged loving wind that brought us. We have hijacked it... and we barely walk or crawl. Sometimes we swim, but soon we drown. And flying is an imagination so... increasingly sparse exhausted by oblivion.

    Yes, the outlook is... somewhere between distressing and anxious; without adapting, desperate, with one on top of the other, as if there was no room...

    Oh!… But the Praying Call insists on our swimming waters, on our awakenings of "loving-dawn", on our liberating consciences, which timidly... hardly express themselves, but they are there. They are there when we cry, when we dream, when for a moment we sing... as an attempt to fly...

    Yes: singing becomes inspiration, sigh... and propulsion.

    And likewise, each word, when felt, springs -like a spring- from the heart, in which we dive and swim to escape from so much oppression, so much repression, so many postures, so many impostures!... that are imposed on us, that we impose on ourselves, that we justify... without realising that we are robbing ourselves of our essence. Because, by possessing it, by exchanging it, we establish pacts of possession, of dominion!

    And Creation was not made by dominating. Creation was not made by possessing. Creation did not come into being by usurping. Rather... it expressed itself in an infinite... long!... and eternal flight of luminaries, of obscurities...

    And it's there, and it continues! It's not something that was...

    And that "knowing" must inspire us, from the gorge... to the sigh of our essence, to the recollection of our innocence, to the awareness of our reference, to the awakening to our liberated nature.

    Thus, to take the leap of signing, of flight, of swimming over oneself. Swimming and getting out of that narrowness... in which the mind, feelings, actions have become...

    Getting out of that permanent burden of prejudices. Entering into the mist that opens up to the light... in which the senses transcend, see, hear, taste, smell the Eternal, caress the clouds...

    And that doesn't stop us from walking, from being curious, from relating, from discovering that we are in permanent contact with everything that surrounds us…

    It is... it is time -the Prayerful Call tells us- to aspire to liberate ourselves.

    The crowded narrowness oppresses us, depresses us, despairs us...

    There... there, there!... there it is, waiting, the open funnel ahead.

    The campaigns that hold us back, the threats that overwhelm us... must be put in reference with our essences, with our true loves!, and then they lose, they disappear, and we open up like the water lily: we spread ourselves in the aroma; we offer ourselves in beauty...

    And our words become song, "enchantment"...

    Yes, it's true: from the gorge, the whole thing looks like a fairy tale. It looks like a story... like other stories!

    But it's not history!... It's a future present!... It is a past that was not realised....

    And now it calls us, the Creation, to continue, to carry on!... For perhaps we have not yet begun... in the dimension that corresponds to us. That initially we encapsulated ourselves in the wonder of what we saw, and we took hold of what was perceived.

    And so, we grew up in narrowness...

    We ourselves built the gorge.

    It was not a trap of fate. It was not a test of our capabilities. It was the expression of selfishness, of impersonation... and of power.

    Let us become aware of our waters. Let's take awakenings of our breaths, swimming and flying!...

    And to shed our shells of security... that prevent us from imagining, fantasising, amplifying our senses!... to feel united to Eternity, to perceive our vibration of the Eternal: which gestated us every day and which loves us at first light.

    "Immediately" is already late. "Later" is too late! Nor is "Now".

    We are!... And in the awareness of all this, we act.

    And we become... we become an echo!... an Eternal Act of Love.

    "And we echo an Eternal Act of Love".

    And that is the consciousness that projects us!; that makes us swim and fly without limits.

    Nothingness is the best companion on the journey. From it always comes what is necessary.

    ***

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  •  

    Y al orar, nos disponemos a “con-sentir”… los designios del Misterio Creador que obran en nosotros. Y así testimoniar, en nuestro plano de configuración, nuestra procedencia.

    Hacer uso de la Providencia, que nos provee de las ocasiones, de los momentos, de las circunstancias, de los testimonios, de las promesas… –de todo ello- para poder sentirme, en consciencia, procedente de ese Misterio Creador; que nos llama a orar… con la visión de que seamos escuchas que indaguemos en nuestros dones –que nos han dado-, y con ello seamos… evidencias… de nuestra procedencia.

    Y ocurre –probablemente-… que, dada la abundancia de nuestros recursos, el ser se vanagloria de sus capacidades, de sus acciones… y de alguna manera se siente “auto creado”.

    Y así, propaga sus vanidades, que ahora son alegres, mañana serán tristes, pasado serán de muecas, al otro serán de aplausos…

    ¡Qué extraño resulta el fenómeno de la vida de la especie humanidad, en la que cada ser trata de imponer sus posibilidades, sus recursos!…

    Y hacerlo de tal forma, que no… no se mitiguen esos efectos, ante las secuelas que se esparcen alrededor.

    Incluso se dice: “Lo siento”.

    ¿Qué siente…?

    Lo que siente es… potencia, poder de haber –en alguna medida- doblegado al otro, a los otros, para conseguir una diferente posición. ¡La que sea! Y ante la dolencia ajena, producida, simplemente se dice: “lo siento” o “perdón” o…

    Hay algunas cosas más como sentencias.

    Pareciera, la especie, una tropelía de dioses que van arrasando lo que van encontrando, bajo la justificación de sus felicidades…

    Y así también, cuando éstas no se ven cumplidas, el ser se mancilla, se desespera, se hace desolación. No acaba de asumir que el mundo no está hecho a su medida; que él tiene que asumir su posición.

    Nos llaman a orar para que la virtud aflore…; para que demos muestras de nuestras capacidades…; para que las promesas no caigan en simples cortejos de “quedar bien”… y se hagan proyectos realizables.

    Y es, lo humano, un proyecto ¡capacitador!... que, en la medida en que se desprende de su falso poder, aflora en él la esencia de su creación: el Amar, el Amor…; que se da y le dan “de gratis”.

    Y en correspondencia, en gratuidad se ha de ejercer.

    Nos llaman a orar y… enseguida, de inmediato… el reclamo de necesidades, el pliego de peticiones… como si cada ser no pudiera consigo mismo; menos aún, con el entorno que le rodea.

    El acontecer cotidiano… –y es parte de la Llamada Orante- debe incluirse… en nuestra consciencia de Universo, en nuestra creencia de nuestro origen.

    De esa manera, seremos ese microcosmos que… se equilibra, se referencia… y no se encapsula con lo cercano.

    Ir descubriendo paulatinamente nuestras posiciones, nuestros deberes, nuestras “dis-posiciones”… para que así podamos interpretar universalmente, celestialmente, lo que acontece. Que, sin duda, implica un esfuerzo para despojarse del hedonismo… y para hacerse preguntas… y encontrar las respuestas que en alguna medida avalan lo que ocurre, lo que transcurre, lo que nos ocurre.

    El ver a los otros como universos, y no como competidores…

    El darse cuenta de que todo está “en torno a”…

    Y así, por mucho protagonismo que se quiera realizar, éste se disuelve al contrastarlo con… lo que la vida nos da.

    La Creación confía en nosotros desde el momento en que “estamos”. Y este detalle es significativo, puesto que la crisis habitual de desconfianza… ante todo y ante uno mismo, nos lleva al desvarío.

    Si el hecho de “estar” implica una confianza universal del Misterio Creador… supone una complaciente posición –como mínimo-, ya que, al no poder alcanzar la magnitud de nuestra procedencia, el sí descubrir la confianza que en nosotros –en cada uno en particular- la Creación deposita, supone una iluminación en nuestra trayectoria.

    Partiendo de ello, no precisamos de razones, explicaciones, estudios, preparaciones… y un largo etcétera de “dominios”…, sino que debemos ejercitarnos, en esa confianza, en los diferentes aspectos en los que nos vamos encontrando.

    Así somos capaces de desarrollar proyectos, propuestas… imaginería suficiente como para optar hacia realizaciones.

    Que toda actitud pase por el filtrado de nuestra consciencia de seres creados, en los que se confía, en los que se deposita un mensaje… para un hacer necesario.

    Estamos transcurriendo en tiempos “necesitados”. La consciencia de nuestra confianza puede ser vital en nuestra comunión con lo cotidiano. La disgregación continuada del ego… que se cultiva y se promueve… nos aísla hasta el punto de dudar sobre nuestros recursos… y someternos a las imposiciones de colectivismos, de prestamismos, de falsas ayudas.

    Y esa confianza que en cada uno de los seres se deposita… y que su verdadero ejercicio está cuando no la asumimos como propiedad, nos muestra… nos muestra otro nivel de confianza, que es esa fuerza que nos hace estar conectados, necesitados –los seres vivientes- unos de otros.

    “Habita” entre nosotros… –y en nosotros, por la confianza que la Creación pone-… “habita entre nosotros” una cohesión, una fuerza de integración, un saber mirar a lo viviente como “imprescindible”…; un darse cuenta, desde la egolatría personal, de que estamos permanentemente necesitados.

    En ningún sentido somos autosuficientes. Precisamos respirar, comer, dormir…

    ¿Cuál es nuestro nivel de autonomía real?

    “Ninguno”.

    Somos un diseño imaginario del Misterio Creador… –“un diseño imaginario del Misterio Creador”-, que nos rodea y nos coloca en una posición en esta Creación.

    Y si nos descubrimos los unos a los otros, sin demandas impositivas, sin exigencias, sin dominios, sin controles, entraremos en la disposición de ver… esa otra confianza que afianza la comunión del vivir, y de asumir con gozo la confianza que en nosotros se deposita, y ponerla al servicio “de”.

    No hagamos –no hagamos- de nuestro transcurrir, una individual capacidad. Asumamos la consciencia universal que sobre cada ser se deposita… y, a la vez… deslicémonos en esa presencia en nosotros, entre nosotros… para generar un convivir verdaderamente saludable; sin “sables”.

    ***

     

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  •  

    And when praying, we dispose ourselves to "con-sent"... the designs of the Creative Mystery that work in us. And thus express, in our level of configuration, our origin.

    To make use of Providence, which provides us with the occasions, moments, circumstances, testimonies, promises... -all of it- to be able to feel, consciously, coming from that Creator Mystery; that calls us to pray... with the vision that we are listeners who inquire about our given gifts and thereby be… evidences... of our origin.

    And it happens -probably-... that, given the abundance of our resources, the being boasts of its capacities, of its actions... and somehow feels "self-created".

    And so, it spreads its vanities, which are happy now, tomorrow they will be sad, the day after they will be of grimaces, the next they will be of applause...

    How strange is the phenomenon of human species life, in which each being tries to impose its possibilities, its resources!...

    And to do it in such a way that it doesn't... doesn't mitigate those effects, in the face of the aftermath that spreads all around.

    They even say: "I'm sorry"

    What do you feel...?

    What he feels is... power, power of having -to some extent- bent the other, the others, to achieve a different position. Whatever it is! And in the face of another's pain, produced, one simply says: "I'm sorry" or "forgive me" or...

    There are a few more things like sentences.

    The species seems to be an outrage of gods destroying anything they find, under the justification of their happiness...

    And also, when these are not fulfilled, the being is sullied, despairs, and becomes desolate. It doesn’t just accept the fact that the world is not made to its measure; that it has to assume its position.

    We are called to pray so that virtue flourishes...; for us to show our capabilities...; so that promises do not fall into mere courting of "look good"... and projects may become realisable.

    And the human is a project of being capable!... that to the extent that it detaches itself from its false power, the essence of its creation emerges in it: Loving, Love...; which is given and it gives "for free".

    And correspondingly, it must be exercised for free.

    We are called to pray and... immediately, right away... the claim of needs, the list of demands... as if each being could not deal with itself; even less with the environment that surrounds it.

    The daily happenings... -and it is part of the Prayerful Call- must be included... in our awareness of the Universe, in our belief of our origin.

    In that way, we will be that microcosm that... balances, references itself… and is not encapsulated by the nearby.

    Gradually discovering our positions, our duties, and our "dis-positions"... so that we can interpret universally, celestially, what is happening. Which undoubtedly implies an effort to get rid of hedonism... and to ask questions... and find the answers that to some extent support what happen, what is going on, what is happening to us.

    Seeing others as universes, and not as competitors...

    To realize that everything is "about"…

    And so, no matter how much prominence we want, it dissolves when contrasted with... what life gives us.

    Creation trusts us from the moment we "are". And this detail is significant, since the usual crisis of mistrust... above all and before oneself, leads us to delirium.

    If the fact of "being" implies a universal trust of the Creator Mystery... it implies a complaisant position -at the very least- since, not being able to reach the magnitude of our origin, discovering the trust that Creation places in us -in each one of us in particular- implies an illumination in our trajectory.

    On this basis, we do not need reasons, explanations, studies, preparations... and a long etcetera of "domains"..., but we must exercise, in this trust, in the different aspects in which we find ourselves.

    Thus, we are able to develop projects, proposals... enough imagery to opt for realisations.

    May every attitude pass through the filter of our consciousness as created beings, in whom they trust, in whom they deposit a message... for a necessary action.

    We are living in "needy" times. Awareness of our trust can be vital in our communion with everyday life. Continued disintegration of the ego... that is cultivated and promoted... isolates us to the point of doubting about our resources... and submitting ourselves to the impositions of collectivism, loans, and false aid.

    And that trust placed in each one of us… that its true exercise is when we do not assume it as property, it shows us... shows us another level of trust, which is that force that makes us connected, in need -living beings- of each other.

    It "dwells" among us... -and in us, due to the trust that Creation gives-... "it dwells among us" a cohesion, a force of integration, knowing how to look at the living as "essential"...; realizing, from personal egomania, that we are permanently in need.

    In no sense are we self-sufficient. We need to breathe, to eat, to sleep...

    What is our real level of autonomy?

    “None”.

    We are an imaginary design of the Creator Mystery... -"an imaginary design of the Creator Mystery"-, that surrounds us and places us in a position in this Creation.

    And if we discover each other, without imposing demands, without request, without domination, without control, we will be ready to see... that other trust that strengthens the communion of living, and to joyfully assume the trust that is placed in us, and to put it at the service "of".

    Let's not make -let's not make- of our passing, an individual capacity. Let's assume the universal consciousness that is deposited on each being... and, at the same time... let's slide into that presence in us, among us... to generate a truly healthy coexistence; without "sabres".

    ***

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PRAYER

The prayer we practice does not belong to any religion. We believe prayer can be a liberating and healing instrument. It is referenced in Creation and, without naming them, in the different Forces that animate us. Our belief that prayer is an essential element, led us to create a space dedicated exclusively to prayer: “The House of the Sound of Light” located in a farmhouse in the Basque Country, in the province of Vizcaya. There, prayer encounters and retreats are held.

LA CASA DEL SONIDO DE LA LUZ

LA CASA DEL SONIDO DE LA LUZ
“La Casa del Sonido de la Luz” ARGI DOINU ETXEA se encuentra en la localidad de Ea, Vizcaya. Un espacio abierto para los alumnos de la Escuela Neijing, los cuales pueden realizar estancias de 1 a 5 días.
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